Carta Veintiuno
Carta Veintiuno
بِاسْمِهِ سُبْحَانَهُ وَاِنْ مِنْ شَيْءٍ اِلَّا يُسَبِّحُ بِحَمْدِهِ
﴿ بِسْمِ اللّٰهِ الرَّحْمٰنِ الرَّحِيمِ ﴾
﴿ اِمَّا يَبْلُغَنَّ عِنْدَكَ الْكِبَرَ اَحَدُهُمَا اَوْ كِلَاهُمَا فَلَا تَقُلْ لَهُمَا اُفٍّ وَلَا تَنْهَرْهُمَا وَقُلْ لَهُمَا قَوْلاً كَرِيمًا ❀ وَاخْفِضْ لَهُمَا جَنَاحَ الذُّلِّ مِنَ الرَّحْمَةِ وَقُلْ رَبِّ ارْحَمْهُمَا كَمَا رَبَّيَانِى صَغِيرًا ❀ رَبُّـكُمْ اَعْلَمُ بِمَا فِى نُفُوسِكُمْ اِنْ تَكُونُوا صَالِحِينَ فَاِنَّـهُ كَانَ لِلْاَوَّابِينَ غَفُورًا ﴾
¡Oh, negligente en cuya casa hay un pariente anciano o un inválido o alguien que ya no puede trabajar de entre sus relaciones o hermanos de religión! Estudia estas aleyas detenidamente y ve cómo en cinco niveles de distintas formas convocan a los hijos a ser buenos con sus parientes ancianos. Sí, la verdad más elevada en este mundo es la compasión de los padres con los hijos y la justicia más elevada es mostrar respeto por su compasión. Porque ellos sacrifican sus vidas con gran placer, gastándolas en nombre de las vidas de sus hijos. En cuyo caso, cada hijo que no ha perdido su humanidad y se ha transformado en un monstruo honra a aquellos amigos respetados, leales y abnegados, los sirven con sinceridad e intenta complacerlos y hacer sus corazones felices. Los tíos y tías paternos son como el padre, los tíos y tías maternos, son como la madre.
Entonces comprende de esto qué bajeza y falta de conciencia es ser despectivos hacia esos ancianos benditos o querer sus muertes. Debes saber qué tiranía e injusticia del corazón es querer que las vidas terminen para quienes sacrificaron sus vidas por la tuya.
¡Oh, ser humano que luchas para asegurarte el sustento! El medio de la abundancia y la misericordia en tu hogar y el repelente de los desastres es que tus parientes ancianos o ciegos, a quienes menosprecias. Ten cuidado, no digas: “Mi sustento es poco, no me puedo arreglar”, porque si no fuera por la abundancia que resulta de su presencia, tus circunstancias hubieran sido incluso más estrechas. Cree en esta vedad que te digo; puedo demostrarlo muy fehacientemente y puedo convencerte. Pero para no prolongar la discusión, lo acorto. Conténtate con esto. Juro que esta verdad es absolutamente cierta; mi
