que anteriormente había sido extremadamente lento. Después de esa noche, no hubo caballo que compitiera con él. En otra ocasión, como se relata en una narración auténtica, durante un viaje a la hora de la oración, el Noble Mensajero (PyB) le dijo a su caballo que se detenga. Se detuvo y hasta que él hubo terminado de rezar, el caballo no hizo ni el más mínimo movimiento.
El Quinto Incidente: Safina, el siervo del Noble Profeta (PyB) recibió la orden de él para ir al Gobernador de Yemen, Muadh ibn Yabal. Fue y en el camino se encontró con un león. Safina le dijo: “¡Soy el siervo del Mensajero de Allah!” Luego de lo cual el león hizo un sonido como si dijera algo y se fue sin molestarlo. Según otra narración, Safina perdió su camino cuando regresaba y se encontró con un león. No sólo el león no lo molestó sino que le mostró el camino.
También, se narra de Omar que él dijo: “Un beduino vino al Noble Mensajero (PyB). Sostenía un lagarto. Él dijo: ‘Si este reptil atestigua por ti, creeré en ti; de lo contrario, no lo haré’ El Mensajero de Allah (PyB) le preguntó al lagarto y éste atestiguó por su misión profética de modo muy elocuente”.
También, la Madre de los Creyentes, Umm Salama relata: “Una gacela habló con el Noble Mensajero (PyB) y atestiguó su misión profética”.
Así, hay numerosos ejemplos similares a estos. Describimos algunos que son famosos y ciertos. Y a quienes no reconocen ni obedecen al Noble Mensajero (PyB), les decimos esto: ¡Oh, ser humano! ¡Aprende una lección de éstos! ¡El león y el lobo lo reconocieron y lo obedecieron; tú, entonces, deberías intentar no caer más bajo que un animal!
Segunda Rama
Segunda Rama: Está relacionada con los cadáveres, los genios y los ángeles que reconocieron al Noble Mensajero de Allah (PyB). Hubo muchas instancias de esto. Describiremos algunos ejemplos que son famosos y han sido relatados por eruditos confiables, primero, sobre los cadáveres. En cuanto a los genios y ángeles, los muchos informes relacionados a ellos son tawatur, y los ejemplos de ellos no son uno sino mil. Y entonces, los ejemplos de los muertos que hablaron:
El Primero es este: Hasan al-Basri, un alumno importante y leal del Imám Ali y la autoridad más grande entre los eruditos de las ciencias externas y esotéricas de la época de la generación siguiente a la de los Compañeros, relató: “Un hombre vino llorando al Mensajero de Allah (PyB). Él dijo: ‘Tengo una niña pequeña; se ahogó en tal arroyo cercano. La dejé allí’. El Mensajero de Allah (PyB) se compadeció del hombre y dijo que irían allí juntos. Fueron y el Mensajero (PyB) llamó a la niña muerta por su nombre. Inmediatamente la niña muerta respondió: لَبَّيْكَ وَسَعْدَيْكَ . El Mensajero de Allah (PyB) le preguntó: ‘¿Quieres regresar con tu padre y con tu madre?’ Ella respondió: ‘No, ¡he encontrado algo mejor aquí!’”.
