Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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adentro suyo se amasa un brote y está surgiendo a la vida, es decir, está pasando de la vida particular de una semilla a la vida universal de un brote, así también a pesar de que la muerte es aparentemente desintegración y destierro, en realidad, para los seres humanos es el título, la introducción y el punto de inicio de la vida perpetua. En cuyo caso, el Absolutamente Poderoso Que otorga y administra la vida debe ser ciertamente Quien crea la muerte. Lo siguiente señala a una prueba poderosa de este nivel mayor en la afirmación de la Unidad Divina contenida en esta frase.

Como se explicó en la Ventana Veinticuatro de la Carta Treinta y Tres, a través de la voluntad Divina, todos los seres están fluyendo. Con la orden de su Sustentador, el universo está en continuo movimiento. Con permiso Divino, todos los seres fluyen incesantemente en el río del tiempo; son enviados desde el Mundo de lo Oculto; son vestidos con existencia externa en el mundo Manifiesto; luego son arrojados de manera ordenada al Mundo de lo Oculto. Con la orden de su Sustentador, constantemente vienen del futuro, detienen su paso para tomar aire y son arrojados al pasado.

Esta avalancha de seres se hace de arriba abajo con instancias de sabiduría, beneficios, resultados y objetivos dentro de la esfera de la misericordia y munificencia más sabia; como lo es este viaje constante, dentro de la esfera de la sabiduría y el orden más sabio; y esta corriente, dentro de la esfera de la solicitud y el equilibrio más compasivos. Es decir, el Todopoderoso de Gloria, el Omnisciente de Perfección constantemente está dando vida y empleando a las familias de los seres y los individuos dentro de cada familia y los mundos que forman esas familias. Luego, con Su sabiduría Él los licencia, manifiesta la muerte y los despacha al Mundo de lo Oculto. Él los transfiere desde la esfera del poder hasta la esfera del conocimiento.

¿Entonces es acaso posible que alguien que no tiene la habilidad de administrar el universo en su totalidad, cuya autoridad no se estira a lo largo del tiempo, cuyo poder no es suficiente para hacer que el mundo manifieste la vida y la muerte como un solo individuo, que no puede otorgar vida en la primavera como si fuera una sola flor, adjuntarla a la faz de la tierra y luego recogerla de ella con la muerte y reunirla, podría alguien así ser el dueño de la muerte y el otorgador de la muerte? Sí, la muerte del ser vivo más insignificante, incluso, como su vida, debe ocurrir necesariamente según la ley del Único de Gloria en Cuyas manos están todas las verdades de la vida y las variedades de la muerte y con Su permiso y con Su orden y a través de Su poder y con Su conocimiento.

Octava Frase

LA OCTAVA FRASE: وَهُوَ حَىٌّ لاَ يَمُوتُ

Es decir, Su vida es eternal, siempre lo fue y siempre lo será. La muerte y la fugacidad, la inexistencia y el cese, no Le suceden. Porque la vida es esencial para Él. Algo que es esencial no puede cesar. Quien siempre existió por cierto debe existir por siempre. Quien es sempiterno por cierto debe ser eternamente perdurable. Quien es necesariamente existente, por cierto debe ser sin comienzo ni fin. ¿Cómo podría la inexistencia tocar una Vida de la cual toda

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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