la existencia, en todas sus variedades, es Su sombra? Sí, una vida que es la vida necesaria es su esencia y su título. Ciertamente la muerte y el cese no pueden ocurrirle a Él. La inexistencia, la fugacidad y el cese de ninguna manera podrían cercenar una Vida a través de la manifestación de la cual todas las vidas constantemente surgen a la existencia y de la cual todas las verdades estables del universo dependen y a través de las que subsisten.
Por cierto, un destello de la manifestación de esa Vida le confiere una unidad a la multiplicidad de las cosas, que están sujetas a la fugacidad y al deceso y las hacen mostrar en permanencia; las salva de la dispersión, preserva su existencia, manifiesta en ellas un tipo de continuación. Es decir, la vida le confiere una unidad a la multiplicidad; la hace permanente. Si la vida parte, la unidad se desintegra, cesa. Por cierto, la fugacidad y el cese no pueden acercarse a esa Vida necesaria, una manifestación de la cual son todos aquellos destellos innumerables de vida.
Los testigos decisivos de esta verdad son la fugacidad y lo efímero del universo. Es decir, a través de su existencia y de sus vidas [^1], al ser testigos y señalar a la Vida de un Eterno que No Muere y a la necesaria existencia de Su Vida y, a través de sus muertes y su fugacidad, atestiguan y señalan la perpetuidad de Su Vida y su eternidad. Porque el hecho de que después de que los seres han perecido, otros sigan después de ellos, manifestando la vida como ellos y tomando sus lugares, demuestra que hay un ser que vive constantemente que renueva la manifestación de la vida incesantemente.
[^1]:Cuando el Profeta Abraham (p.) refirió al tema de la salida y la puesta del sol en su debate con Nimrod a la vida y la muerte (Ver: Corán, 2:258), fue una transición y un progreso de un significado particular de otorgar la vida y la muerte a un significado universal. Demuestra la esfera más iluminada y amplia de la prueba y no, como han afirmado algunos comentadores del Corán, abandona la prueba oculta de lo obvio.
Las burbujas sobre la superficie de un río que fluye, brillan en el sol y desaparecen. Tropa tras tropa de burbujas aparecen, siguiendo una detrás de otra. Muestran el mismo brillo, se extinguen y desaparecen. A través de este estado de brillo y extinción, señalan la continuidad de un sol elevado y perdurable. De la misma manera, la alternancia de la vida y la muerte en estos seres constantemente en movimiento atestigua la continuación y perpetuidad de un Eterno Perdurable.
Estos seres son espejos. Tal como la oscuridad es el espejo para la luz y, sin importar qué tan intensa sea la oscuridad, a ese nivel mostrará el brillo de la luz, así también estos seres actúan como espejos en muchos sentidos por razón del contraste de los opuestos. Por ejemplo, los seres actúan como espejos del poder del Creador a través de su impotencia y de Sus riquezas a través de la pobreza; similarmente actúan como espejos de Su eternidad a través de su fugacidad. La pobreza de los árboles y de la faz de la tierra misma en el invierno y su fortuna brillante y sus riquezas en la primavera actúan como espejos de una manera muy inequívoca del poder y la misericordia de un Absolutamente Poderoso, el Único con Riquezas Absolutas. Es como si todos los seres estuvieran haciendo súplicas como Uvays al-Qarani a través de sus estados y estuvieran diciendo:
