Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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Segundo Aspecto

SEGUNDO ASPECTO

También son crueldades bajo el punto de vista de la sabiduría.

Porque es obvio que la enemistad y el amor son tan opuestos como la luz y la oscuridad; si bien mantienen sus respectivas esencias, no pueden combinarse.

Si se encuentra el amor verdadero en el corazón, por la predominación de las causas que lo producen, entonces la enemistad en ese corazón puede ser sólo metafórica, y se convierte en compasión. El creyente ama y debería amar a su hermano, y sufre por ver cualquier mal en él. Intenta reformarlo no con severidad sino con gentileza. Por esa razón es que el Profeta Muhammad (p. y b.) dijo: “Ningún creyente debe estar enemistado ni retirarle la palabra a otro por más de tres días”.

Si las causas que producen la enemistad persisten, y si la enemistad verdadera se instala en el corazón, entonces el amor en ese corazón se volverá metafórico y se convertirá en artificio y adulación.

¡Oh, persona injusta! ¡Ve qué crueldad tan grande es el rencor y la enemistad contra un creyente! Si dijeras que las piedras comunes pequeñas valen más que la Kaaba y el Monte Uhud, sería un absurdo desagradable. Así también, la fe, que sí vale lo mismo que la Kaaba, y el Islam, que tiene el mismo esplendor del Monte Uhud y otros atributos islámicos, demandan amor y acuerdo; pero si en lugar de la fe y del Islam prefieres ciertos defectos que provocan la hostilidad que en realidad son como las pequeñas piedras, estarías involucrándote en una gran injusticia, en tonterías y en una crueldad.

La unidad de la fe necesita también de la unidad de los corazones, y la unicidad de nuestro credo demanda la unicidad de nuestra sociedad. No puedes negar que si te encuentras en el mismo regimiento que otra persona, formarás una amistad estrecha con ella; resultará en una relación de hermandad como resultado de que ambos se encuentran sometidos a las órdenes de un solo comandante. Del mismo modo podrás experimentar una relación fraternal por vivir en la misma ciudad. Ahora hay tantos lazos de unidad, vínculos de unión y relaciones de fraternidad como los Divinos Nombres de Allah que se manifiestan ante ti por la luz y la conciencia de la fe.

Vuestro Creador, vuestro Dueño, vuestro Objeto de Adoración y Proveedor es uno y es el mismo para ambos; miles de cosas son las mismas para ambos. Vuestro Profeta (p. y b.), vuestra religión, vuestra alquibla es uno y lo mismo; cientos de cosas son uno y lo mismo para ambos. Así también vuestra ciudad es una, vuestro estado es uno, vuestro país es uno; decenas de cosas son uno y lo mismo para ambos. Todas estas cosas que tienen en común dictamina la unicidad y la unidad, la unión y el acuerdo, el amor y la hermandad, y ciertamente el cosmos y los planetas están relacionados de modo similar por cadenas invisibles. Si, a pesar de todo esto, prefieres cosas sin valor y tan trascendentes como las telarañas para generar disputas, desacuerdos, rencor y enemistad, y te involucras en una enemistad verdadera contra un creyente, entonces, a no ser que tu corazón esté muerto y tu inteligencia se haya extinguido, entenderás qué tan grande es tu falta de respeto a ese lazo de

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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