﴿ قُلْ فَاْتُوا بِالتَّوْرٰيةِ فَاتْلُوهَا اِنْ كُنْتُمْ صَادِقِينَ ﴾
﴿ قُلْ تَعَالَوْا نَدْعُ اَبْنَاءَنَا وَاَبْنَاءَكُمْ وَنِسَاءَنَا وَنِسَاءَكُمْ وَاَنْفُسَنَا وَاَنْفُسَكُمْ ثُمَّ نَبْتَهِلْ فَنَجْعَلْ لَعْنَةَ اللّٰهِ عَلَى الْكَاذِبِينَ ﴾
Traed la Torá y recitadla y venid, tomando a nuestros hijos y a nuestras mujeres, elevando nuestras manos hacia el Trono de Allah, hagamos que la maldición de Allah caiga sobre los mentirosos. A pesar de que constantemente los hostigó con aleyas como estas, ningún erudito judío o sacerdote cristiano pudo mostrar que él hubiera hecho algún error. Si hubieran podido, esos numerosos y obtusos incrédulos y embusteros celosos judíos y todo el mundo de la incredulidad lo hubiera proclamado en todas partes. El Profeta (PyB) también dijo:
“¡O encuentran un error mío o lucharé con ustedes hasta destruirlos!” Y ellos eligieron la guerra y la desdicha. Eso significa que no pudieron encontrar ningún error. Porque si lo hubiera hecho, se hubieran salvado de todo eso.
#### Segunda Prueba
Segunda Prueba: Las palabras de la Torá, la Biblia y los Salmos no son milagrosas como las del Corán. Además, han sido traducidas una y otra vez y muchísimas palabras extrañas se mezclaron con ellas. También, las palabras de los comentadores y sus interpretaciones falsas se han confundido en sus versículos. Además, las distorsiones de los ignorantes y hostiles se han incorporado a ellas. De esta manera, las corrupciones y alteraciones se han multiplicado en aquellos Libros. De hecho, el Sheik Ramatallah al-Hindi, el reconocido erudito, les demostró a los eruditos y sacerdotes judíos y cristianos miles de corrupciones en ellas y los silenció. De todos modos, a pesar de estas corrupciones, en nuestra época el célebre Husayn Yisri (que Allah tenga misericordia de él) extrajo ciento catorce indicaciones de la profecía de Muhammad (PyB) y las incluyó en su Risalat al-Hamidiya. Se tradujo al turco por el difunto Ismael Hakki de Manastir; quien quiera puede referirse a él.
También, muchos eruditos judíos y cristianos reconocieron y admitieron que los atributos de Muhammad el Árabe (PyB) estaban escritos en sus Libros. El famoso emperador romano Heráclito, que no era musulmán, dijo: “Jesús informó la llegada de Muhammad”.
También, otro gobernante romano llamado Muqawqis, el Gobernador de Egipto, y los célebres eruditos y líderes judíos como Ibn Suriya, Zubayr ibn Batiya, Ibn Akhtab y su hermano Ka’b ibn Asad, aún no siendo musulmanes, admitieron: “Él está descrito en nuestros Libros”.
También, algunos reconocidos eruditos judíos y sacerdotes cristianos se rindieron en su obstinación al ver los atributos de Muhammad (PyB) como se describió en los libros anteriormente mencionados y creyeron en él. Luego les
