Carta Veinte
Carta Veinte
بِاسْمِهِ سُبْحَانَهُ
وَاِنْ مِنْ شَيْءٍ اِلَّا يُسَبِّحُ بِحَمْدِهِ
﴿ بِسْمِ اللّٰهِ الرَّحْمٰنِ الرَّحِيمِ ﴾
لَااِلٰهَاِلَّااللّٰهُ وَحْدَهُ لَا شَرِيكَ لَهُ لَهُ الْمُلْكُ وَلَهُ الْحَمْدُ يُحْيِى وَيُمِيتُ وَهُوَ حَىٌّ لَا يَمُوتُ بِيَدِهِ الْخَيْرُ وَهُوَ عَلٰى كُلِّ شَيْءٍ قَدِيرٌ وَاِلَيْهِ الْمَصِيرُ
[Esta oración expresa la Unidad Divina, que se recita luego de la oración de la mañana y del atardecer, posee numerosos méritos y según una narración auténtica, alcanza el nivel de Su Nombre Más Grande. Contiene once frases y en cada una de ellas están presentes las buenas nuevas y un grado en la afirmación de la Unicidad de la Soberanía de Allah, y un aspecto de la grandeza y la perfección de la Unidad Divina desde el punto de vista de Su Nombre Más Grande. Haciendo referencia a una explicación exhaustiva de estas grandiosas y sublimes verdades ya mencionadas en otras partes de Risale-i Nur, y en cumplimiento de una promesa, escribiremos en esta ocasión un pequeño resumen a modo de índice en dos Estaciones y una Introducción.]
Introducción
Introducción
Ten seguridad de que el objetivo más elevado de la creación y su resultado más importante es creer en Allah. La categoría más exaltada de la humanidad y su grado más elevado es conocer a Allah, que es parte de creer en Él. La felicidad más radiante y la recompensa más dulce para los seres humanos están en el amor a Allah que implica conocer a Allah. Asimismo, el placer más puro del espíritu humano y el deleite absoluto para el corazón humano es el embelesamiento del espíritu que implica amar a Allah. Ciertamente, la felicidad absoluta, el deleite puro, las dulces recompensas y los placeres librados de todo inconveniente yacen en conocer y en amar a Allah; si no nada de esto existe.
Quien conoce y ama a Allah es propenso a recibir innumerables recompensas, felicidad, luz y misterios. Mientras que quien no Lo conoce ni Lo ama de verdad está afligido espiritual y materialmente en miseria, dolor y miedo interminables. Si un ser humano muy miserable e impotente fuera el dueño del mundo, éste no valdría nada para él, ya que le parecería que vive una vida infructuosa dentro de la raza humana vagabunda en un mundo
