Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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volvió aparente, el cual fue que los objetivos más importantes de los seres miran hacia su Creador. Comprendí que este objetivo es presentar ante Su mirada las perfecciones de Su arte, los bordados de Sus Nombres, los embellecimientos de Su sabiduría y los regalos de Su misericordia; es ser espejos de Su belleza y Sus perfecciones. Este objetivo me satisfizo por mucho tiempo. Luego, se evidenciaron los milagros del poder Divino y de las funciones de la soberanía Divina en los cambios y en las transformaciones extremadamente rápidas dentro de la actividad asombrosa en el arte y la creación de las cosas. El otro objetivo también comenzó a parecer insuficiente. Comprendí que una causa necesaria, un motivo, tan grande como este objetivo era necesaria. Fue entonces cuando las causas en este Segundo Signo y en los objetivos en las Indicaciones que siguen se evidenciaron. Se me dio a conocer con completa certeza que “la actividad del poder Divino en el universo y la constante avalancha de seres es tan significativa que a través de ella, el Creador Omnisciente hace que todos los reinos de seres del universo hablen”. Es como si los seres de la tierra y de los cielos y sus acciones fueran las palabras de su discurso; su movimiento es su discurso. Es decir, el movimiento y el declive que surgen de la actividad es el discurso que glorifica a Allah. Y la actividad del universo también es el discurso silencioso del universo y el de las variedades de sus seres; que los hacen hablar.

Tercer Signo

Tercer Signo: Las cosas no se van a la inexistencia, más bien pasan de la esfera del poder a la esfera del conocimiento; se van del Mundo Manifiesto hacia el Mundo de lo Oculto; giran del mundo del cambio y la fugacidad, al mundo de la luz y la eternidad. Desde el punto de vista de la realidad, la belleza y la perfección de las cosas pertenecen a los Nombres Divinos y son sus bordados y manifestaciones. Ya que los Nombres son eternos y sus manifestaciones son perpetuas, por cierto sus bordados serán renovados, refrescados y embellecidos. No pasan y parten hacia la inexistencia, sólo sus determinaciones relativas cambian; sus realidades, esencias e identidades, que son los medios de belleza y encanto, refulgencia y perfección, son perdurables. La belleza y la delicadeza de los seres sin espíritu pertenecen directamente a los Nombres Divinos; el honor es de ellos; ellos merecen ser alabados; la belleza es de ellos; el amor va hacia ellos; no sufren ningún daño en aquellos espejos cambiantes.

Si son seres con espíritus pero sin intelecto, su muerte y partida no es extinción ni desvanecimiento hacia la inexistencia, es ser salvados de la existencia física y de las tareas turbulentas de la vida. Cediéndoles a sus espíritus, que son inmortales, los frutos de las tareas que han obtenido, cada uno confiando en un Nombre Divino, sus espíritus inmortales persisten, alcanzando una felicidad merecedora de ellos.

Si son seres que poseen espíritus e intelectos, su fallecimiento es de todos modos un viaje hacia la felicidad eterna, hacia el reino eterno, que es el medio de las perfecciones, materiales e inmateriales, y hacia las otras moradas del Creador Omnisciente, como el Reino Intermedio, el Mundo de las Similitudes y el Mundo Espiritual, que sobrepasan a este mundo en belleza y

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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