#### Tercer Principio
Tercer Principio: Si deseas generar enemistad, entonces dirígela hacia la enemistad de tu corazón, y trata de librarte de ella. Se un enemigo de tu alma desviada y sus caprichos e intenta reformarla, ya que inflige más daño sobre ti que sobre nadie más. No te involucres en amistad contra otros creyentes debido a esa alma injuriosa. Si deseas generar enemistad hazlo con los ateos e incrédulos.
De la misma manera en que el atributo del amor es apto para recibir amor como respuesta, así también la enemistad es apta para recibir enemistad como respuesta. Si deseas derrotar a tu enemigo, entonces responde con un acto de bien a su acto de maldad. Porque si respondes con maldad, la enemistad se incrementará, yaunque exteriormente esté vencido, se nutrirá del odio en su corazón, y la hostilidad persistirá. Pero si respondes con bondad, se arrepentirá y se convertirá en tu amigo. El Profeta (p. y b.) dijo: اِذَا اَنْتَ اَكْرَمْتَ الْكَرِيمَ مَلَكْتَهُ ❀ وَاِنْ اَنْتَ اَكْرَمْتَ اللَّئِيمَ تَمَرَّدًا El significado de estas palabras es que ser generoso es una característica del creyente, y tu enemigo se someterá a ti si lo tratas con generosidad. Incluso si alguien es aparentemente tacaño, es generoso en cuanto a su fe. Suele pasar que si le dices a una persona mala: “Eres bueno, eres bueno”, esa persona será buena; y si le dices a una persona buena: “Eres malo, eres malo”, será malo. Escucha entonces estos sagrados principios del Corán, porque en ellos encontrarás la felicidad y la seguridad:
﴿ وَاِذَا مَرُّوا بِاللَّغْوِ مَرُّوا كِرَامًا ﴾
﴿ وَاِنْ تَعْفُوا وَتَصْفَحُوا وَتَغْفِرُوا فَاِنَّ اللّٰهَ غَفُورٌ رَحِيمٌ ﴾
#### Cuarto Principio
Cuarto Principio: Quienes se alimentan del rencor y la enemistad atentan contra sus propias almas, contra sus hermanos creyentes y contra la misericordia Divina. Porque una persona así condena a su alma a un tormento doloroso con su rencor y su enemistad. Le impone el tormento a su alma cada vez que su enemigo recibe alguna recompensa y siente dolor por temor a él. Si esta enemistad surge de la envidia, entonces se convierte en el peor de los tormentos. Porque, principalmente, la envidia consume y destruye al envidioso y el daño que pretende causarle a la otra persona es casi nulo.
La cura para la envidia es dejar que los envidiosos reflexionen en el último destino de las cosas que causan su enemistad. Entonces entenderá que la belleza, la fuerza, el rango y los bienes que posee su rival son trascendentes y temporarios. El beneficio es insignificante y la ansiedad que causa es mucha. Si es en relación a cualidades personales que le otorgarán beneficios en el Más Allá, éstas no pueden ser objeto de envidia. Pero si uno envidia a otro por estas cualidades, entonces es un hipócrita que desea destruir los bienes del Más Allá mientras todavía vive en este mundo, o bien cree que el hipócrita es aquél a quien él envidia siendo esto una injusticia.
