Si se regocija con las calamidades que le suceden al otro y sufre con los beneficios que recibe, es como si estuviera ofendido por la bondad con la que se manifiesta la Determinación Divina y Misericordia de Allah, como si estuviera criticándolas u objetándolas. Quienquiera que critique la Determinación Divina está golpeando su cabeza contra un yunque en el que se romperá, y quienquiera que objete la Misericordia de Allah será privado de ella.
¿Cómo es posible que la justicia y la sana conciencia acepten que la respuesta a algo que ni vale la hostilidad durante un solo día termine en rencor y hostilidad durante un año? No puedes condenar a un hermano creyente por un mal que tú sufras de su mano por las siguientes razones:
Primero: En ese mal hay cierto grado de Determinación Divina. Es necesario deducir esa parte del total y responder con alegría y satisfacción.
Segundo: Se debe deducir la parte del alma maligna y de Satanás, y uno debe sentir lástima por la persona que ha sido superada por su propia alma y esperar que se arrepienta en lugar de generar enemistad con ella.
Tercero: Fíjate en los defectos de tu propia alma que no puedes ver o no quieres ver; deduce una parte por esto también. En cuanto a la pequeña parte que queda, si respondes con perdón, piedad y magnanimidad, de un modo como para conquistar a tu enemigo con sutileza y seguridad, entonces habrás escapado de toda crueldad y daño. Pero si, por el contrario, como una persona ebria y loca que compra fragmentos de vidrio y hielo como si fueran diamantes, respondes a los hechos sin valor, trascendentales, temporarios e insignificantes de este mundo con enemistad violenta, rencor permanente y hostilidad perpetua, como si fueras a permanecer eternamente en el mundo con tu enemigo, sería una trasgresión extrema, una crueldad grave y sería una locura y unaembriaguez.
Entonces, si te amas lo suficiente, no permitas que esa hostilidad tan dañina y ese deseo de venganza entren en tu corazón. Si ha entrado en tu corazón, no escuches lo que te dice. Oye las palabras veraces del Hafiz Shiraz que dijo: دُنْيَا نَه مَتَاعِيسْتِ كِه اَرْزَدْ بَنِزَاعِى “El mundo no es una mercancía por la cual valga la pena pelear”. Es inútil, ya que es trascendente y pasajero. Si esto es verdad sobre el mundo, entonces está claro qué tan inútil e insignificante son las pequeñas cosas mundanales. Hafiz Shiraz también dijo:
اۤسَايِشِ دُو گِيتِى تَفْسِيرِ اِينْ دُو حَرْفَسْتْ
بَادُوسِــتَانْ مُـرُوَّتْ بَادُشْــمَــنَانْ مُـدَارَا
“La tranquilidad de ambos mundos se basa en comprender estas dos palabras: la generosidad con los amigos y la paz con los enemigos”.
Si dices: “No tengo alternativa, no puedo evitar la enemistad. No puedo pasar por alto a quienes me fastidian”.
Entonces te digo: Si el carácter maligno y la mala predisposición no muestran señales, y no actúas con malas intenciones ni con habladurías y si entiendes tu culpa, entonces no se causa ningún daño. Si no tienes otra
