Así, hay muchas cosas como estos ejemplos y muchos tipos de abundancia Divinas. La gente de este pueblo sabe la mayoría de ellas. Pero no crean que las estoy mencionando por orgullo, más bien he sido obligado a hacerlo. Y no crean que fueron debido a mi bondad. Estas instancias de abundancia fueron un otorgamiento a los amigos sinceros que me han visitado, o un otorgamiento por el servicio del Corán, o una abundancia y beneficio que resulta de la frugalidad, o han sido el sustento para nuestros cuatro gatos que tengo que recitan los Nombres Divinos “¡Oh, Compasivo! ¡Oh, Compasivo!”, que llega en forma de abundancia y del que yo me beneficio también.
Sí, si escuchas con cuidado a sus maullidos acongojados, comprenderán que ellos están diciendo: “¡Ya Rahim! ¡Ya Rahim! ¡Oh, Compasivo! ¡Oh, Compasivo!” Hemos llegado al tema de los gatos y he recordado a la gallina. Tengo una gallina. Este invierno, todos los días casi sin excepción me trajo un huevo de la tesorería de la Misericordia. Luego un día me trajo dos huevos y estuve muy sorprendido. Les pregunté a mis amigos: “¿Cómo puede ser esto?” Respondieron: “Tal vez es un regalo Divino”. La gallina también tiene un pollito que incubó en el verano. Empezó a poner huevos al principio de Ramadán y continuó durante cuarenta días. Ni yo ni quienes me ayudan tenemos alguna duda de ello, siendo muy joven, y en invierno, y en Ramadán, esta situación bendita fue un regalo Divino y un otorgamiento. Y cuando fuera que la madre dejara de poner, inmediatamente comenzaba, sin dejarme sin huevos.
Segunda Pregunta Sospechosa
Segunda Pregunta Sospechosa: ‘Los mundanales’ preguntan: ¿Cómo podemos confiar de que no interferirás en nuestro mundo? Si te dejamos en libertad, tal vez interfieras en él. También, ¿cómo sabemos que no estás siendo astuto? ¿Cómo sabemos que no es una estrategia, mostrándote como si hubieras abandonado el mundo y no estuvieras aceptando cosas de la gente abiertamente sino en secreto?
La Respuesta: Mi actitud y situación en la Corte Marcial y en el período anterior a la proclama de la Constitución, que muchos conocen, y mi defensa en la Corte Marcial de ese momento llamado El Testimonio de Dos Escuelas de Adversidades, muestran decisivamente que la vida que viví fue tal que no recurriría a las más mínimas artimañas, mucho menos a astucias o subterfugios. Si hubiera recurrido a trucos en estos últimos cinco años, se hubiera aplicado a ustedes de una manera aduladora. Un hombre de artimañas trata de intrigarse a sí mismo. No se refrena; siempre intenta engañar. Mientras que yo no he sido condescendiente en rebajarme a mí mismo respondiendo a los ataques más severos y a las críticas apuntadas hacia mí. Diciendo: تَوَكَّلْتُ عَلَى اللّٰهِ le di la espalda a ‘los mundanales’. Además, quien descubre la realidad de este mundo y conoce el Más Allá, no se lamenta si es sensato; no le da la espalda al mundo y lucha con él nuevamente. Alguien después de los cincuenta años que no tiene conexión con nada y está solo, no sacrificará la vida eterna por uno o dos años del parloteo y la decepción de este mundo. Si lo hace, no es astuto sino tonto y loco. ¿Qué puede hacer un loco lunático para que alguien deba
