Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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Carta Trece

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Carta Trece

بِاسْمِهِ وَاِنْ مِنْ شَيْءٍ اِلَّا يُسَبِّحُ بِحَمْدِهِ

اَلسَّلاَمُ عَلٰى مَنِ اتَّبَعَ الْهُدَى وَالْمَلاَمُ عَلٰى مَنِ اتَّبَعَ الْهَوَى

¡Mis Queridos Hermanos!

Frecuentemente preguntan sobre mi situación, cómo estoy, por qué no he aplicado para mis papeles de liberación y en relación a mi indiferencia hacia la política y el estado del mundo. Ya que han repetido estas preguntas en numerosas ocasiones y también me preguntan espiritualmente, me veo obligado a responderles no como el Nuevo Said sino en el idioma del Viejo Said.

Primera Pregunta

Vuestra Primera Pregunta: ¿Está cómodo? ¿Cómo está usted?

La Respuesta: Ofrezco cien mil agradecimientos al Más Misericordioso de los Misericordiosos porque Él ha transformado los múltiples males que ‘los mundanales’ perpetran en mi contra en varias formas de misericordia. Es así:

Habiendo renunciado a la política y habiéndome retirado del mundo, estaba viviendo en una cueva de montaña y pensando en el Más Allá cuando ‘los mundanales’ injustamente me arrancaron de allí y me enviaron al exilio. El Compasivo y Sabio Creador convirtió el exilio en misericordia; Él transformó la soledad de la montaña, que era insegura y me exponía a factores que dañarían mi sinceridad, en una retirada a las montañas seguras y sinceras de Barla. Mientras fui un prisionero de guerra en Rusia, tuve la intención de retirarme a una cueva hacia el final de mi vida y ofrecí súplicas para ese propósito. El Más Misericordioso de los Misericordiosos hizo de Barla la cueva y me otorgó los beneficios de la cueva, pero Él no me hizo cargar las dificultades de una cueva sobre mi ser débil. En Barla solamente hubo dos o tres personas que sospechaban y debido a sus temores infundados me hicieron sufrir tormentos. Fue como si aquellos amigos estuvieran pensando en mi comodidad, pero debido a sus sospechas, les causaron daño tanto a mi corazón como al servicio del Corán.

Además, a pesar de que ‘los mundanales’ le dieron el documento en cuestión a todos los exiliados, y liberaron a los criminales de la prisión y les ofrecieron una amnistía, injustamente no me la dieron a mí. Para emplearme en el servicio del Corán y hacerme escribir en gran escala las luces del Corán llamadas las Palabras, mi Sustentador Compasivo me dejó de manera imperturbable en este exilio y lo transformó en una gran instancia de compasión.

Además, a pesar de que ‘los mundanales’ dejaron a todos los líderes influyentes y poderosos, a los sheiks que podían interferir en su mundo en los pueblos, en las ciudades y les permitieron encontrarse con sus parientes y con todos, injustamente me aislaron y me enviaron a un pueblo. Con una o dos

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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