Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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La Tercera Parte, que es el Tercer Asunto

La Tercera Parte, que es el Tercer Asunto

[Este Asunto es una respuesta privada y particular a una pregunta general que me hizo la mayoría de mis hermanos a través de sus estados y algunos de ellos verbalmente.]

Pregunta: Tú les dices a todos quienes te visitan: “No esperen ninguna intervención sagrada de mi parte y no piensen en mi persona como bendita. No tengo ningún rango espiritual. Como un soldado común puede transmitir las órdenes que proceden del rango de mariscal de campo, yo transmito las órdenes de lo que es en efecto el rango de mariscal de campo. Y como una bancarrota puede proclamar los diamantes preciosos de una joyería, yo anuncio las mercaderías de un negocio Coránico sagrado”. Sin embargo, nuestros corazones necesitan una refulgencia de la misma manera que nuestras mentes necesitan conocimiento y nuestros espíritus necesitan una luz, y así sucesivamente; queremos muchas cosas en muchos sentidos. Lo visitamos creyendo que usted es una persona que cubrirá nuestras necesidades. Lo que necesitamos es un evliya, alguien con influencia de la cercanía de Allah, alguien de logros espirituales, más que un académico. Si el asunto es realmente como usted dice, entonces ¿tal vez estuvimos equivocados en visitarlo? Preguntan esto a través de sus estados.

La Respuesta: Escuchen los siguientes Cinco Puntos, luego piensen en ellos y juzguen si vuestras visitas no tienen sentido o son beneficiosas.

Primer Punto

Primer Punto: El siervo común y el soldado desdichado de un rey les dan a algunos generales regalos reales y decoraciones en nombre del rey y los hace agradecidos. Si los generales dicen: “¿Por qué nos rebajamos ante este soldado común y aceptamos estos regalos y otorgamientos de él?”, sería una tontería arrogante. El soldado también, si, fuera de su deber, no se para frente al mariscal de campo ni lo reconoce como su superior, sería una locura estúpida. Si uno de los generales agradecidos se dignara a visitar la morada humilde del soldado, el rey, que ve y sabe de la situación, enviará platos de la cocina real para el invitado eminente de su siervo leal, para que el soldado no se avergüence por no tener nada que ofrecer más que pan seco.

Similarmente, sin importar qué humilde sea, un siervo leal del Sabio Corán transmite sus órdenes sin dudarlo y en su nombre a incluso la gente más elevada. Con orgullo e independencia, sin rebajarse ni rogar, vende los diamantes preciosos del Corán a quienes son ricos de espíritu. Sin importar lo elevado que sean, no pueden ser arrogantes hacia el siervo común mientras está llevando a cabo su deber. Si recurrieran a él, el siervo tampoco puede hacerlo una fuente de orgullo ni pasarse de la raya. Si algunos de los clientes del tesoro sagrado consideran al siervo desdichado como un evliya y lo consideran exaltado, por cierto es la marca de la sagrada compasión de la verdad Coránica para enviarles ayuda, socorro y refulgencia de la tesorería Divina sin que el siervo sea conciente de esto o tenga intervención alguna para que no se avergüence.

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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