﴾ وَاَمَّا بِنِعْمَةِ رَبِّكَ فَحَدِّثْ ﴿ Recordaré las bendiciones que Allah Todopoderoso me ha otorgado, y mencionaré algunos ejemplos a modo de agradecimiento espiritual. Pero a la vez que estoy agradecido, temo inducir a la hipocresía y al orgullo entonces esa abundancia bendita se cortará, porque dar a conocer una generosidad de abundancia Divina secreta hace que se termine. Pero qué puedo hacer, estoy obligado a decirlo.
La Primera: Estos seis meses un kile de trigo, que consistía de treinta y seis flautas de pan me fue suficiente. Todavía queda algo, no se terminó. Cuánto más va a durar [^1], no lo se.
[^1]:Duró un año.
La Segunda: Este bendito mes de Ramadán recibí comida sólo de dos casas, y ambas me hicieron mal. Comprendí que me prohibieron comer la comida de otros. El resto del tiempo, durante todo Ramadán, tres flautas de pan y un kilo de arroz me fueron suficientes, como lo atestiguó y narró Abducía Çavus, el dueño de una casa bendita y un amigo fiel que vio cómo economicé. El arroz incluso se terminó dos semanas después de terminado Ramadán.
La Tercera: Durante tres meses en la montaña un kilo de manteca fue suficiente para mí y mis huéspedes, que la comimos todos los días con pan. En un momento incluso tuve un visitante bendito llamado Süleyman. Tanto su pan como mi pan estaban por terminarse. Era un miércoles. Le dije que vaya a conseguir algo de pan. A una distancia de dos horas a la redonda no había nadie de quien él pudiera conseguir pan. Él dijo que quería quedarse conmigo en la montaña el jueves a la noche para poder rezar juntos. Diciendo, Nuestra confianza está en Allah, le dije que se quede. Más tarde, a pesar de que no tenía relación con esto y no había razón para ello, ambos comenzamos a caminar hasta que llegamos a la cima de la montaña. Había un poco de agua en un recipiente, y teníamos un poquito de azúcar y algo de té. Le dije: “¡Hermano! ¡Haz el té!” Se dispuso a ello y se sentó bajo un cedro que daba a un barranco profundo. Pensé con remordimiento: tenemos un pedazo de pan que sólo será suficiente para nosotros para esta noche. ¿Qué haremos por dos días y qué le diré a este hombre ingenuo? Mientras pensaba esto, de pronto giré mi cabeza involuntariamente y vi una enorme flauta de pan sobre el cedro entre las ramas; estaba en frente de nosotros. Exclamé: “¡Süleyman! ¡Buenas noticias! Allah Todopoderoso nos ha enviado comida”. Tomamos el pan, y mirándolo vimos que ningún pájaro ni animal salvaje lo había tocado. Y por veinte o treinta días absolutamente nadie había escalado hasta la cima de la montaña. El pan fue suficiente para nosotros para los dos días. Mientras estábamos comiéndolo y se estaba por terminar, Süleyman el recto, que había sido el más leal de mis amigos leales durante cuatro años, de pronto apareció por debajo con más pan.
La Cuarta: Compré este saco que tengo puesto hace siete años de segunda mano. En cinco años sólo he gastado cuatro liras y media en ropa, ropa interior, zapatos y medias. La Frugalidad y la misericordia Divina y la abundancia que resulta me han sido suficientes.
