de los veraces como nosotros que somos sus compañeros en el camino de la verdad? ¿Hay alguien que haya sufrido algún problema debido a sus alumnos cercanos, para que podamos sufrirlo también? ¿Entonces, deberíamos estar ansiosos por la posibilidad de sufrirlo? Este hermano vuestro tiene miles de amigos y hermanos del Más Allá. A pesar de que por veinte o treinta años tuvo un rol efectivo en la vida social de este mundo, no hemos oído de que ni uno solo de nuestros hermanos haya sufrido daño por él. En especial en esa época que llevaba el garrote de la política. Ahora en lugar de ese garrote, tiene la luz de la realidad. Por cierto, hace mucho tiempo lo mezclaron con el Incidente del Treinta y Uno de Marzo y aplastaron a algunos de sus amigos, pero más tarde fue evidente que el asunto había surgido debido a otros. Sus amigos sufrieron desgracias, no por él, sino por sus enemigos. Además, en ese momento, él salvó a muchos de sus amigos. Entonces demonios como ustedes no deberían entrar en sus mentes para hacernos arrojar una tesorería eterna a través del temor de un peligro cuya posibilidad es una no en mil sino en miles”. ¡Deberían decir eso, golpear a aquellos aduladores extraviados en la boca y ahuyentarlos! Y díganles esto:
“Y si la posibilidad de la muerte no es una en cientos de miles sino en un ciento por ciento probable, si tenemos una pizca de mente, ¡no nos asustaremos, lo dejaremos y huiremos!” Porque se ha visto a través de repetidas experiencias, y se ve, que la calamidad que acontece sobre quienes traicionan a su hermano mayor y a su Maestro en épocas de peligro, los golpea primero. Y son castigados sin misericordia y son humillados con desprecio. Tanto muertos físicamente como con sus espíritus humillados, están muertos en significado. Quienes los atormentan no sienten lástima por ellos porque dicen: “Ya que han traicionado a su Maestro que era leal y bueno con ellos, deben ser absolutamente despreciables y no merecen lástima sino desprecio”.
Sí, la realidad es esta. También, si un tirano inescrupuloso arroja a alguien al suelo y se para sobre él ciertamente para aplastar su cabeza con su pie y el hombre en el suelo besa el pie de ese opresor salvaje, a través de su humillación, su corazón será aplastado antes que su cabeza y su espíritu morirá antes que su cuerpo. Perderá su cabeza, y su dignidad y orgullo serán destruidos. Al mostrar debilidad ante ese tirano salvaje sin conciencia, lo induce para aplastarlo. Pero si el oprimido bajo su pie escupe el rostro del tirano, salvará su corazón, su espíritu y su cuerpo, será un mártir oprimido. Sí, ¡escupan los rostros sinvergüenzas de los opresores!
Una vez, cuando los británicos habían destruido las armas sobre el Bósforo y habían ocupado Estambul, el clérigo a cargo de la Iglesia Anglicana, el establecimiento religioso principal de ese país, le hizo seis preguntas religiosas a la Oficina del Sheik al-Islam. Yo era miembro de la Darü'l-Hikmeti'l-Islamiye en esa época. Me pidieron que yo las responda diciendo que querían una respuesta de seiscientas palabras para sus seis preguntas. Pero les dije: “¡No las responderé con seiscientas palabras ni siquiera con seis palabras ni siquiera con una sola palabra sino con un buen escupitajo! Porque ustedes pueden ver ese gobierno; ni bien pusieron un pie en nuestro Bósforo, su clérigo arrogantemente
