particular. Los asustan y estimulan sus temores infundados. Por ejemplo, para arrojar a alguien de un techo hacia el peligro, un maquinador le muestra al temeroso algo que él cree que es dañino; estimula su temor y lo conduce gradualmente hacia el borde del techo; entonces lo hace caer y se rompe el cuello. De exactamente la misma manera, ellos hacen que la gente sacrifique cosas muy importantes a través de temores sin importancia. Pensando: “que no me pique un mosquito”, huyen hacia la boca del dragón.
Una vez, una persona eminente – que Allah tenga misericordia de él – temía subirse a un bote. Una tarde, caminamos juntos en Estambul hacia el Puente. Teníamos que subirnos a un bote; no había otro transporte y teníamos que ir a Eyüp Sultán. Yo insistí. Él dijo: “Tengo miedo. ¡Tal vez nos hundamos!” Le dije: “¿Cuántos botes crees que hay aquí en el Cuerno de Oro?” Respondió: “Tal vez mil”. Entonces le pregunté: “¿Cuántos botes se hunden en un año?” Dijo: “Uno o dos. Algunos años, ninguno”. Le pregunté: “¿Cuántos días hay en un año?” “Trescientos sesenta”, respondió. Entonces le dije: “La posibilidad de hundirse, que hace surgir temores infundados en ti y te ponen ansioso, es una en trescientas sesenta mil. Alguien que tiene miedo de esa posibilidad no es un ser humano, ¡no podría ni siquiera ser un animal!” Entonces le pregunté: “¿Cuánto tiempo crees que vivirás?” Respondió: “Soy viejo; tal vez viva otros diez años”. Entonces le dije: “Debido a que la hora señalada de la muerte es secreta, todos los días existe la posibilidad de morir. En cuyo caso, podrías morir cualquier día de los tres mil seiscientos. Verás, no es una posibilidad de una en trescientas mil como el bote; más bien es una en tres mil, que podrías morir hoy; entonces, ¡tiembla y llora y escribe tu testamento!” Entró en razones y lo llevé temblando a subir al bote. Cuando estábamos arriba, le dije: “¡Allah Todopoderoso dio el sentido del temor para preservar la vida, no para destruirla! No dio la vida para hacerla una carga, una dificultad, un dolor o un tormento. Si el temor es debido a una posibilidad de una de dos, tres o cuatro, o incluso una en cinco o seis, es un temor preventivo y puede ser lícito. Pero temer a una posibilidad de una en veinte, treinta o cuarenta ¡es un temor infundado y hace de la vida una tortura!”
Y entonces, hermanos míos, si quienes adulan a los ateos los atacan atemorizándolos para renunciar a vuestra yihad espiritual sagrada, díganles: “Somos el partido del Corán. Según la aleya:
﴾ اِنَّا نَحْنُ نَزَّلْنَا الذِّكْرَ وَاِنَّا لَهُ لَحَافِظُونَ ﴿ estamos en el fuerte del Corán. La aleya: ﴾ حَسْبُنَا اللّٰهُ وَنِعْمَ الْـوَكِيلُ ﴿ es un bastión firme que nos rodea. A través del temor de la posibilidad de una un miles de algún daño menor que viene de nuestras vidas efímeras aquí, ¡no pueden conducirnos por vuestros propios caprichos por un camino que con un cien por ciento de posibilidades causará un daño multiplicado por cientos de miles para nuestras vidas eternas!” Y digan también: “¿Hay alguien que ha sufrido daño por Said Nursi, nuestro amigo en el servicio del Corán y Maestro y encargado de conducir este servicio sagrado, o
