ante su elevada estatura y valor. Porque según la regla: اَلسَّبَبُ كَالْفَاعِلِ todos los días, incluso en este momento, la cantidad de adoración realizada por toda su comunidad se agrega al registro de sus perfecciones. Él también es el objeto diario de incalculables súplicas de su vasta comunidad, además de ser el objeto de la misericordia Divina infinita de una manera infinita y con una capacidad infinita para recibir. Él es, por cierto, el resultado y el fruto más perfecto del universo, el intérprete y el amado del Creador del cosmos. De ahí que su verdadera naturaleza en su totalidad y la verdad de todas sus perfecciones no pueden estar contenidas en las cualidades humanas registradas en los libros de historia y biografía. Por cierto, la estatura de un ser bendito con los Arcángeles Gabriel y Miguel como dos edecanes a su lado en la Batalla de Badr, no se encuentra en la forma de una persona regateando con un beduino en el mercado el precio de un caballo, trayendo a Khuzayma como su único testigo. Para no caer en el error, uno debería levantar su cabeza más allá de las cualidades comunes del Profeta (PyB) que pertenecen a su participación en el estado humano, y observar a cambio su verdadera naturaleza y estatura luminosa que pertenece al rango de profecía. De lo contrario, uno le mostrará irreverencia, o bien inculcará dudas en uno mismo. Presta atención a la siguiente comparación para comprender este misterio. Supón que una semilla de palmera que se plantó bajo la tierra ha brotado y se volvió un árbol grande y fértil y aún continúa creciendo más alto y más grueso. O que un huevo de un pavo real se incubó y nació un pichón de él y se volvió un pavo real bellamente adornado y dorado por todas partes con la marca de Poder y aún sigue creciendo más grande y más hermoso. Ahora, hay cualidades, propiedades y elementos equilibrados con precisión que pertenecen a la semilla y al huevo, pero no son tan grandiosos ni significativos como los del árbol y del ave que emergen de ellos. Entonces, mientras se describen las cualidades del árbol y del ave junto con las de la semilla y del huevo, uno debería dirigir la atención de la semilla hacia el árbol, y del huevo hacia el ave, para que la razón de uno pueda encontrar la descripción aceptable. De lo contrario, si afirmas: “He obtenido miles de dátiles de una semilla” o “Este huevo es el rey de todas las aves”, invitarás a otros a contradecir y negar tus palabras.
La humanidad del Mensajero de Allah (PyB) puede ser comparada con la semilla o el huevo, y su naturaleza esencial, iluminada con la función de profecía, con el árbol de Tuba del Paraíso, o con las aves del Paraíso. Su naturaleza esencial está, además, constantemente moviéndose hacia una perfección mayor. Es por eso que, cuando uno piensa en el hombre que disputó en el mercado con un beduino, también debería poner el ojo de imaginación sobre ese ser luminoso que, montando el Rafrat, dejando a Gabriel atrás, alcanzó la Distancia de Dos Arcos. De lo contrario será irrespetuoso hacia él o bien fallará en convencer al alma maligna.
