acepta como tales, porque son capaces de decir: “Ya que no somos ciudadanos, ¡ustedes no son nuestro gobierno!”
Además, ningún gobierno puede infligir dos castigos al mismo tiempo. O bien encarcela a un asesino o lo ejecuta. Castigarlo con ambos, el encarcelamiento y la pena capital, ¡no es un principio en ninguna parte!
Sin embargo, a pesar de que no ha causado daño en absoluto a este país y a esta nación, durante ocho años me han mantenido en cautiverio de una manera que no se le ha infligido ni siquiera a un criminal que pertenezca a la nación más salvaje y extranjera. A pesar de que ustedes han perdonado a los criminales, me han negado mi libertad y me han privado de todos los derechos civiles. Ustedes no han dicho: “Él también es un hijo de esta tierra”, entonces, ¿según qué principio y ley ustedes le proponen, contrariamente al consentimiento de vuestra nación, estos principios que destruye la libertad a alguien como yo que es un extranjero para ustedes en todo sentido? Ya que en la Primera Guerra Mundial ustedes han contado todas las obras heroicas de las que esta persona fue el medio y fueron atestiguadas por los comandantes del ejército, como nada y han considerado sus luchas abnegados por este país como crímenes; y ya que consideran que preservar la buena moralidad de esta nación desafortunada y su trabajo serio y efectivo para asegurar su felicidad en este mundo en el próximo es traición; y ya que han castigado durante ocho años (y ahora el castigo ha sido por veintiocho años) a alguien que no acepta para sí mismo vuestros principios injuriosos, peligrosos y arbitrarios, que en realidad no tienen beneficio y surgen de la incredulidad y del extranjero; el castigo puede ser sólo uno. No acepté su aplicación, entonces me hicieron sufrir. Entonces, ¿según qué principio se aplica un segundo castigo?
La Sexta: En vista del tratamiento al que me han sometido, según vuestra creencia, yo me opongo a ustedes de manera general. Ustedes están sacrificando vuestra religión y vida en el Más Allá por vuestras vidas en este mundo. Según ustedes, debido a la oposición entre nosotros y contrariamente a ustedes, nosotros estamos todo el tiempo preparados para sacrificar nuestra vida en este mundo para nuestra religión y para el Más Allá. Sacrificar dos o tres años de vida humillante bajo vuestro dominio para obtener sagrado martirio es como el agua de Kawzar para nosotros. Sin embargo, para hacernos temblar, confiando en la refulgencia y las indicaciones del Sabio Corán, les digo esto con certeza:
¡Ustedes no vivirán después de matarme! Serán conducidos fuera del mundo, vuestro Paraíso y vuestro amado, por una mano irresistible, y serán arrojados rápidamente a una oscuridad eterna. Detrás de mí, vuestros jefes como Nimrod serán asesinados rápidamente y serán enviados a mí. Ante la Presencia Divina los agarraré por sus cuellos y por la Justicia Divina que los arrojará a lo más bajo de lo bajo, ¡tendré mi venganza!
¡Oh, ustedes, miserables desdichados que venden la religión y vuestras vidas en el Más Allá por este mundo! Si quieren vivir, ¡no interfieran conmigo! Si interfieren conmigo, sepan que mi venganza llegará de modo extremo para ustedes y tiemblen. Espero de la Misericordia Divina que mi muerte sirva a la
