aleyas como Ayat al-Kursidan miles por cada letra, y durante los viernes de Ramadán es aún mayor. Y en la Noche del Decreto, cada letra se cuenta como treinta mil méritos.
En realidad, en el Sabio Corán, cada una de sus palabras da treinta mil frutos eternos, es como un esplendoroso Árbol de tuba que gana por los creyentes en Ramadán millones de frutos eternos. Entonces ven y mira este comercio que es sagrado y tiene ganancias eternas, considéralo y ten en cuenta la infinita pérdida que sufren quienes no aprecian el valor de esas letras.
Para expresarlo simplemente, el mes de Ramadán es una muestra y un mercado muy rentable para los negocios del más Allá. Es un terreno fértil para las cosechas del más allá, y es como las lluvias de primavera para el crecimiento y el florecimiento de las buenas acciones. Es como un brillante festival santo para que los seres humanos muestren adoración en la faz de la soberanía de la Dominación Divina.
Por esto, se ha ordenado el ayuno para la humanidad con el fin de no satisfacer imprudentemente las necesidades carnales del alma maligna como la bebida y la comida, ni disfrutar de los apetitos lujuriosos ni de las trivialidades. Porque si temporalmente se eleva sobre la condición de lo mundano y deja los llamados de este mundo, el hombre se acerca al estado angelical e ingresa en los asuntos del más allá. Y por el ayuno, se acerca al estado del más allá, y en el cual un espíritu aparece con forma corporal. Es como si un hombre se convirtiera en una especie de espejo que refleja al Señor Absoluto. En realidad, el mes de Ramadán comprende y otorga una vida eterna permanente en este mundo efímero y en esta breve vida pasajera.
Ciertamente, un solo Ramadán puede producir frutos equivalentes a ochenta años de vida. El hecho es que de acuerdo al Corán, la Noche del Decreto es más favorable que miles de meses, es una prueba decisiva de esto.
Por ejemplo, un monarca puede declarar ciertos días festivos durante su reinado, o quizás una vez al año. Ya sea el día de asunción al trono o algún otro día que refleje una manifestación significativa de su soberanía. En aquellos días, favorecería a sus súbditos, no dentro del marco general de la ley sino con bondades y favores especiales, con su presencia sin velo y con sus actividades maravillosas. Y favorece con especial cuidado y atención a aquellos de su nación que son leales y dignos.
De la misma manera, el Monarca Glorioso de dieciocho mil mundos, que es el Soberano que siempre existió y existirá, reveló durante Ramadán el ilustre decreto del Sabio Corán, que mira a los dieciocho mil mundos. Entonces, es un requisito para la sabiduría, que Ramadán debería ser como un festival especial y Divino, una muestra de dominio y una reunión espiritual. Ramadán es ese festival, Allah ha encomendado ayunar al ser humano con fin de sacarlos de actos viles y mundanos.
El ayuno más excelente es hacer ayunar junto al estómago a los sentidos y a los órganos humanos, como los ojos, oídos, corazón y pensamientos. Este ayuno es, para retirar todas las cosas ilegítimas y trivialidades y para exhortar a cada uno a realizar su adoración.
