Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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sujetado a él, e hizo que sean sus siervos. El alimento los domina. Hizo que el sustento sea un gran y rico tesoro que englobe sus innumerables bondades. Incluso, con una facultad llamada sentido del gusto, en la lengua ha puesto finas y sensibles escala según los alimentos, se puede reconocer las distintas variedades de alimentos. Es decir, la verdad más extraña, rica, maravillosa, agradable, comprensiva del universo yace en el sustento.

Ahora vemos como si todo se juntara alrededor de los alimentos y fuera el centro de todo, el sustento en todas sus variedades subsiste a través del agradecimiento, tanto material como inmaterial ya sea ofrecido por palabras o hechos; existe a través del agradecimiento, se produce por él y se muestra a través de él. Porque el apetito y el deseo por el sustento son una clase de agradecimiento innato o instintivo. El gozo y el placer son también una clase de agradecimiento inconsciente, ofrecido por todos los animales. Solamente el ser humano cambia la naturaleza de ese agradecimiento innato a través del extravío y la incredulidad, se desvía del agradecimiento y asocia compañeros a Allah.

Además, las exquisitas formas adornadas, los aromas fragantes, los gustos deliciosos y maravillosos de las bondades que existen en los alimentos, invitan a dar gracias. Despiertan entusiasmo en los seres animados, y a través de esto impulsan una especie de afecto y respeto dando lugar a alguna clase de agradecimiento. Atraen la atención de los seres conscientes y generan admiración en ellos. Los animan a respetar las bondades, a través de esto, los llevan a agradecer verbalmente y por medio de los actos, y a ser agradecidos. Los hacen experimentar el placer y el gozo más importante y dulce dentro del agradecimiento.

Es decir, muestran que además de placer breve y temporalmente superficial, a través del agradecimiento, estas deliciosas comidas y bondades ganan los favores del Más Misericordioso, quien provee un placer permanente, verdadero y sin límites. Hacen que los seres conscientes reflexionen sobre los placeres infinitos y agradables del Poseedor Generoso de los tesoros de misericordia, y para probar las delicias eternas del Paraíso mientras se permanece en este mundo. Así, por medio del agradecimiento, el sustento se convierte en un tesoro valioso, rico y omnímodo, por el contrario a través de la ingratitud se convierte en algo absolutamente sin valor.

Como se explica en la Sexta Palabra, cuando el sentido del gusto en la lengua se torna hacia el alimento por la gracia de Allah Todopoderoso, es decir, cuando siente el deber de dar gracias, se transforma en un agradecido inspector de las infinitas cocinas de la misericordia Divina y un supervisor altamente estimado al nivel de un cuidador de la fábrica del estómago y el dueño del establo que sería como el cuidador del vientre.

Si, en cambio, se torna hacia el alma, es decir, sin pensar en dar las gracias a Quien le ha otorgado el sustento, el sentido del gusto cae desde el rango de ser un supervisor altamente estimado a ser un cuidador de la fábrica del estómago y el portero del establo del vientre. Mientras que a través de la ingratitud estos siervos del alimento descienden a tal nivel, que la naturaleza del

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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