El Cuarto: Un niño que no era tan pequeño pero era mudo vino al Noble Mensajero (PyB). Él le preguntó al niño: “¿Quién soy?” El niño, que había sido mudo de nacimiento, respondió: اَنْتَ رَسُولُ اللّٰهِ y comenzó a hablar.
El Quinto: Jalal al-Din Suyuti, quien fue honrado al conversar con el Mensajero de Allah (PyB) en muchas ocasiones mientras estaba despierto y quien fue un erudito líder de su época, explicando y autenticando una narración, informa: Poco después de haber nacido, una persona famosa llamada Mubaral al-Yamama fue llevado al Profeta (PyB). Al dirigirse al bebé, éste comenzó a hablar diciendo: اَشْهَدُ اَنَّكَ رَسُولُ اللّٰهِ . El Profeta (PyB) exclamó: “¡Que Allah te bendiga!” El niño nunca más habló siendo un bebé, y luego se volvió famoso como Mubarak al-Yamama (el bendecido, Yamama), ya que él había sido el objeto de este milagro del Profeta (PyB) y su rezo.
El Sexto: Una vez, un joven de malos modales interrumpió la oración del Noble Mensajero (PyB) al pasar por delante de él mientras la realizaba. El Mensajero de Allah (PyB) dijo: اَللّٰهُمَّ اقْطَعْ اَثَرَهُ Después de esto, el niño no pudo caminar como castigo por su mal comportamiento.
El Séptimo: Una mujer sin ninguna vergüenza, que era como una niña, le pidió un pedazo de la comida que el Mensajero de Allah (PyB) estaba comiendo. Él le dio un poco, pero ella dijo: “No, quiero el bocado de tu boca”. Entonces él le dio el bocado y, después de comerlo, ella se convirtió en la mujer más modesta y piadosa de Medina.
No hay ochenta sino tal vez ochocientos ejemplos más de este milagro, similares a los ocho mencionados, la mayoría de los cuales están narrados en los libros de Hadices y en los libros de la biografía del Profeta (PyB). Por cierto, ya que la mano bendita del Mensajero de Allah (PyB) era como una farmacia de Luqman el Sabio, y su saliva era como una vertiente del agua de vida de Jidr y su aliento era calmante y sanador como el de Jesús (la paz sea con él), y el ser humano sufría muchas calamidades y problemas, seguramente mucha gente recurrió a él; y los enfermos, los niños y los insanos iban en grandes grupos hacia él y todos fueron sanados. Incluso Abu Abd al-Rahman al- Yamani, conocido como ‘Tavus’, que hizo la Peregrinación cuarenta veces y por cuarenta años realizó la oración de la mañana con la ablución de la oración de la noche anterior, y quien conoció a muchos de los Compañeros y fue uno de los más grandes eruditos de la generación que los siguió, afirmó y realizó el informe certero de que sin importar cuántos lunáticos vinieran con el Mensajero de Allah (PyB), al ponerles su mano sobre sus pechos, todos eran sanados; ninguno quedó sin cura.
