Confiando en Su munificencia, busco Su misericordia para también poder pasar el resto de mi vida según esta regla.
La Quinta: Como resultado de muchos signos y experiencias de uno o dos años atrás he formado la firme convicción de que no se me permite recibir los bienes de la gente y, en particular, los regalos de los ricos y de los oficiales. Algunos me enferman… más bien, Allah hace que me enfermen y no me permite comerlos. A veces se convierten en una forma dañina. Esto significa que es en efecto una orden no recibir los bienes de los otros y es una prohibición recibirlos. Además, tengo una necesidad de soledad que no puedo recibir a todos todo el tiempo. Aceptar los regalos de la gente requiere considerar sus sentimientos y aceptarlos en ocasiones en que no lo deseo. Y eso no me gusta. Encuentro más agradable comer un pequeño pedazo de pan seco y vestir ropa remendada en cien lugares y salvarme de la artificialidad y la adulación. No me agrada comer un postre de la mejor calidad ni vestir ropa delicada en manos de los otros y verme obligado a considerar sus sentimientos.
La Sexta: La razón más importante para la autosuficiencia es lo que dice Ibn Hayar, el erudito más confiable de nuestra escuela de jurisprudencia: “Si no eres recto está prohibido aceptar algo que está intencionado para los rectos”.
Así, debido a la codicia y la ambición, la gente de esta época vende los regalos más pequeños a un precio muy elevado. Creen que un desdichado pecador como yo es recto o que es un evliya y le dan un pan. Si, Allah no lo permita, me considerara recto, es un signo de orgullo y señala ausencia de rectitud. Si no me considero recto, no está permitido aceptar esos bienes. Además, recibir limosnas y regalos a cambio de acciones dirigidas hacia el Más Allá significa consumir los frutos eternos del Más Allá en forma transitoria en este mundo.
اَلْبَاقِى هُوَ الْبَاقِى
Said Nursi
