aumenta. La felicidad de la verdadera humanidad comienza a desarrollarse en ese hogar. Esto también se afirma con pruebas en los libros de Risale-i Nur. Por ello, finalizamos este tema.
Las ciudades son también los hogares de sus habitantes. Si la fe en el Más Allá no gobierna entre los miembros de esta gran familia, los vicios tales como la maldad, el egocentrismo, las falsas pretensiones, el egoísmo, la artificialidad, la hipocresía, la corrupción y el engaño dominarán, desplazando a la sinceridad, la cordialidad, la virtud, el celo, el esfuerzo propio, que buscan el placer de Allah y la recompensa en el Más Allá, que son las bases de la buena conducta y la moral. La anarquía y el salvajismo que rigen bajo el orden superficial y la humanidad, envenenan la vida de la ciudad. Los niños se convierten en alborotadores, los jóvenes se dedican a beber, los fuertes se embarcan en la opresión y los ancianos llorarán.
Por analogía, el país también es un hogar y el lugar donde se ha nacido, es el hogar de la familia nacional. Si la fe en el Más Allá rige estos amplios hogares, comenzarán a desarrollarse verdadero respeto, compasión sincera, amor desinteresado, asistencia mutua, servicio honesto, buenas relaciones sociales, caridad sin hipocresía, virtud, grandeza modesta y excelencia.
Se les dice a los niños: “¡Renuncien a andar por ahí, hay que ganar el Paraíso!”, y se les enseña dominio propio a través de la enseñanza del Corán.
Se les dice a los jóvenes: “¡Existe el fuego del infierno; dejen de emborracharse!” y se los hace recapacitar.
Se le dice al opresor: “¡Existe un severo tormento, recibirán un golpe!”, y los golpea la justicia.
Se les dice a los ancianos: “¡Esperen en la felicidad eterna en el Más Allá, es mucho mejor que toda la felicidad que han perdido aquí y traten de ganar la juventud inmortal!”. Transforman sus lágrimas en sonrisas.
Muestra sus efectos favorables en cada grupo, particular y universal y lo ilumina. Los sociólogos y moralista que se ocupan de la vida social de la humanidad, deberían tomar especial nota de esto. Si el resto de los miles de beneficios y ventajas de la fe del Más Allá se comparan con las cinco o seis que hemos mencionado, se entenderá que la fe es el único medio de felicidad en este mundo, en el próximo y en la vida de ambos.
Considerando suficientes las poderosas respuestas para las endebles dudas que conciernen a la resurrección del cuerpo descriptas en la Palabra Veintiocho de Risale-i Nur y en otros de sus tratados, nos limitaremos a hacer esta breve indicación:
El espejo más completo de los Divinos Nombres se encuentra en la corporalidad. El centro más rico y activo de los objetivos divinos en la creación del universo está en la corporalidad. La mayor variedad de las múltiples bondades de la dominación se relaciona con la corporalidad. La gran variedad de las semillas de súplicas y agradecimientos que el ser humano ofrece a su Creador a través de las lenguas de sus necesidades se encuentra ligada a la corporalidad. Y la mayor diversidad de las semillas de lo no físico y de los mundos espirituales se encuentra en la corporalidad.
