señala indudablemente a la belleza de los títulos, es decir, de los Nombres, que consideran a aquellos actos. Y la belleza de los Nombres da testimonio certero de la belleza de los atributos sagrados que son la fuente de los Nombres. Y la belleza de los atributos da testimonio de la belleza de las cualidades y las habilidades esenciales que son la fuente de los atributos. Y la belleza de las cualidades y habilidades esenciales da testimonio evidentemente de la belleza y la perfección sagrada de la Esencia que es la fuente de los actos y está calificado por los Nombres y atributos, y a la belleza sagrada de Su realidad.
Es decir, el Creador Bello posee una belleza infinita que es adecuada a Su Más Sagrada Esencia, una sombra de lo que ha embellecido a todos los seres de arriba abajo; Él posee una belleza trascendente y sagrada, una sola manifestación de la que ha dotado con belleza a todo el universo, y ha adornado e iluminado con sus destellos a toda la esfera de la contingencia.
Sí, tal como una obra artesanal no pudo haber existido sin un acto, tampoco un acto pudo ocurrir sin quien lo realice. Y tal como es imposible que haya nombres sin quien los haya nombrado, tampoco los atributos pueden existir sin quien los califica. Ya que la existencia de una obra de arte o un artesano evidentemente señala al acto que lo realizó, y la existencia del acto señala a la existencia del hacedor de la obra y a su título, y a la existencia del atributo y del nombre que hizo surgir a la obra; la perfección y la belleza del obra de arte señalan a la belleza y la perfección particular del acto, eso también señala la belleza particular y adecuada del nombre del realizador del acto, y, evidentemente y con ‘el conocimiento de la certeza’, a la belleza y la perfección de su esencia y realidad, que son adecuadas y apropiadas para ellas.
Similarmente, ya que es imposible que la actividad constante bajo el velo de las obras de arte del universo esté sin el causante de la actividad, y que los nombres cuyas manifestaciones e inscripciones son visibles en las seres estén sin quien los nombre, y los atributos como el poder y la voluntad que son casi visibles estén sin quien los califique; sin sus existencias ilimitadas, todas las obras de arte y los seres del universo señalan decisivamente a la existencia de su Creador y Hacedor, y a la existencia de Sus Nombres, a la existencia de Sus atributos, y a la existencia de sus cualidades esenciales, y a la existencia necesaria de Su Más Pura y Sagrada Esencia.
Similarmente, todas las diferentes variedades de belleza, perfección y hermosura que se ven en los seres dan testimonio con completa claridad y ciertamente – pero de un modo particular y adecuado a lo sagrado y necesario que es – de las bellezas y perfecciones infinitas, ilimitadas y diversas de los actos, nombres, atributos, cualidades y Esencia del Glorioso Creador; señalan muy decisivamente a sus bellezas, que supera ampliamente a aquellas de todos los seres.
Segunda Prueba
La Segunda Prueba contiene cinco Puntos:
#### Primer Punto
Primer Punto: Confiando en sus iluminaciones y descubrimientos, los jefes de la gente de la realidad han creído y afirmado por unanimidad – a pesar de que sus caminos y métodos difieren mucho entre sí – que las instancias de
