es necesario buscar exhaustivamente por el mundo entero, y hasta examinar cada aspecto de épocas pasadas. Sólo entonces podrías decir, “Esto no existe, y nunca había existido.”
Ya que aquellos que niegan no consideran el asunto como es sino que juzgan la luz de sus propias almas, su propia inteligencia y visión, no pueden reforzar de ninguna manera y apoyarse unos a otros. Ya que los velos y causas que les impiden ver y saber son varios. Alguien puede decir, “No lo veo; por lo tanto, en mi opinión, yo creo que no existe”. Pero nadie puede decir, “No existe en la actualidad”. Si alguien dice eso – particularmente en preguntas sobre fe, que contemplan todo el universo – es una mentira tan enorme como el mundo, y no puede decir la verdad ni ser corregido a la vez.
En Resumen: El resultado es sólo uno en el caso de la afirmación, y cada caso de la afirmación apoya los otros casos.
La negación, por el contrario, no tiene un solo resultado sino múltiples. La multiplicidad emerge de lo que dice cada persona acerca de sí mismo, “En mi opinión y según mi punto de vista,” o “Según mi fe,” y conduce a la multiplicidad del resultado. De ahí que cada caso por separado no puede apoyar a los otros casos.
Por lo tanto, con respecto a la verdad con la cual comenzamos no hay ningún significado en la multiplicidad ni en el predominio aparente de los incrédulos y negadores quienes se oponen a la fe. Ahora es necesario abstenerse de introducir cualquier vacilación en la certeza y la fe de un creyente, pero en esta época las negaciones de los filósofos de Europa han inducido a la duda a varios inocentes desafortunados, así han destruido su certeza y han borrado su felicidad eterna. La muerte y la venida de la hora designada para alguien, que afligen a treinta mil personas cada día, son privadas de su sentido del rechazo de este mundo y presentadas como la aniquilación eterna y envenenan su vida con la más amarga de las penas. Aprecia entonces qué maravillosa bendición es la fe, y la esencia de la vida.
#### Segundo Asunto
El Segundo Asunto: Con respecto a un problema sujeto a discusión en la ciencia o el arte, aquellos que no son parte de esa ciencia o arte no pueden hablar con autoridad, por más maravillosos, instruidos y hábiles que sean, ni tampoco sus juicios pueden ser aceptados como decisivos. Ellos no pueden formar la parte del consenso culto de la ciencia.
Por ejemplo, la opinión de un gran ingeniero en el diagnóstico y la cura de una enfermedad no tiene el mismo valor que la del médico más humilde. En particular, las palabras de negación de un filósofo que está absorto por la esfera material, quién está alejándose continuamente cada vez de lo inmaterial o espiritual y está más cerrado e insensible a la luz, cuya inteligencia está restringida a lo que su ojo contempla – tales palabras no son dignas de consideración y carecen de valor con respecto a lo inmaterial y a los asuntos espirituales.
En asuntos sagrados y espirituales y acerca de la unidad Divina, hay acuerdo total entre los cientos de miles de personas que buscan la Verdad, como el Sheik Gueilani (que su misterio sea santificado) que contempló el
