habilidades y facultades que sugieren que vivirá por toda la eternidad, y que dispone de todas las cosas sobre la tierra; y la inversión hecha para él en el campo de entrenamiento del mundo, este campamento militar provisorio de la tierra, esta exhibición trascendente; y las manifestaciones ilimitadas de la dominación, las direcciones Divinas innumerables, y los incalculables regalos Divinos, que miran hacia él, seguramente no pueden estar contenidos en esta vida pasajera, penosa y confusa, este mundo transitorio tan lleno de tribulaciones. Ya que podrían estar sólo para otra vida, la eterna, y para una morada perpetua de bendición, señalan e incluso dan testimonio de las concesiones de la Otra Vida en el reino eterno.
¡Oh, Creador de todas las cosas!
Todos los seres de la tierra están administradas y subyugadas en Tus dominaciones, y Tu tierra, por Tu fuerza, poder y voluntad, y Tu conocimiento y sabiduría. La dominación cuya actividad se observa sobre la faz de la tierra es tan abarcativa y exhaustiva, y su administración y manejo son tan perfectos y precisos, y se lleva a cabo con tal igualdad que muestra que es un signo de dominación, una disposición, que es un todo que no puede romperse en partes y un universal que no se puede dividir. Junto con sus habitantes, la tierra santifica y glorifica a su Creador con innumerables lenguas mucho más claras que las palabras que se dicen; con las lenguas de sus seres, alaban y exaltan a su Glorioso Proveedor por Su infinita generosidad.
¡Oh, Purísimo y Sagrado, escondido en la intensidad de Su manifestación y oculto en la magnificencia de Su grandeza!
A través de las santificaciones y las glorificaciones de la tierra, yo te santifico y declaro que Tú estás libre de faltas, impotencia y copartícipes; y a través de todas sus alabanzas y exaltaciones, te ofrezco alabanzas y gracias.
Los Mares, Ríos, Arroyos y Manantiales
¡Oh, Sustentador de la Tierra y de los Mares!
He comprendido de las enseñanzas del Corán y de las instrucciones de Tu Más Noble Profeta (PyB) que tal como los cielos, la atmósfera y la tierra dan testimonio de Tu unidad y necesaria existencia, así también los mares, ríos, arroyos y manantiales dan testimonios claros. Sí, no hay ser en los mares, que son como las calderas extrañas de nuestro mundo que producen vapor – no hay ni siquiera una gota de agua – que a través de su ser bien ordenado, sus beneficios y estado, no reconozca a su Creador. Y de los seres extraños cuyo espléndido sustento les es dado de simple arena y agua, y los seres vivos de los mares con sus seres bien ordenados, especialmente de los peces que pueblan los mares con un pez que produce un millón de huevos, no hay nada que por su creación y sus tareas, por cómo es mantenido y administrado, alimentado y supervisado, que no indique a su Creador y que no de testimonio de su Proveedor.
Además, de las preciosas y decoradas joyas de los mares, no hay ni una que por su creación atractiva y cualidades beneficiosas no Te reconozca y Te de a conocer. Sí, tal como dan testimonio de Ti únicamente, así también, en la medida en que están mezcladas entre sí, llevan la misma marca en sus
