son una guía para ti tan brillante como el sol.” Así la luz de la fe del viajero brilló y se elevó de la tierra al cielo.
En breve alusión a la lección aprendida por el viajero de los ángeles, se había dicho en la Undécima Etapa de la Primera Estación:
لَااِلٰهَاِلَّااللّٰهُ الْوَاجِبُ الْوُجُودِ الَّذِى دَلَّ عَلٰى وُجُوبِ وُجُودِهِ فِي وَحْدَتِهِ: اِتِّفَاقُ الْمَلٰئِكَةِ الْمُتَمَثِّلِينَ لِاَنْظَارِ النَّاسِ، وَالْمُتَكَلِّمِينَ مَعَ خَوَاصِّ الْبَشَرِ، بِاِخْبَارَاتِهِمُ الْمُتَطَابِقَةِ الْمُتَوَافِقَةِ
12-13. Etapas {12}
Entonces, aquel viajero ferviente e inquisitivo, habiendo aprendido las lenguas de varios reinos de la creación en el Reino de la Manifestación en sus aspectos materiales y corpóreos, y desde la declaración de sus modos de existencia, deseando estudiar y viajar por el Mundo de lo Invisible y el Reino Intermedio, y así investigar la realidad. Allí le abrió la puerta de los intelectos derechos y luminosos, de los corazones sanos e iluminados, que se parecen a la semilla del ser humano, que es la fruta del universo, y a pesar de su pequeño tamaño puede ampliarse prácticamente para abrazar todo el Cosmos.
Él observó que aquella serie de enlaces humanos que unen el reino de lo Invisible con el de la Manifestación, los contactos entre aquellos dos reinos y los intercambios entre ellos en tanto que ellos afectan al ser humano, ocurrido en aquellos puntos. Dirigiéndose a su intelecto y a su corazón él dijo:
“Vengan, el camino que conduce a la verdad de estos equivalentes suyos es más corto. Deberíamos beneficiarnos estudiando sus calidades, las naturalezas y los colores acerca de la fe que encontremos aquí, no escuchando a las lecciones dadas por los otros caminos”.
Al comenzar su estudio, él vio que la fe y la convicción firme acerca de la unidad Divina que todos los intelectos luminosos poseídos, a pesar de sus capacidades variadas y diferentes, incluso opuestas, métodos y perspectivas, son lo mismo, y que su certeza firme y confidente y reafirmación eran uno. Ellos tuvieron que confiar, por lo tanto, en una verdad sola, inalterable; sus raíces se habían hundido en una verdad profunda y no se pueden arrancar. Su unanimidad acerca de la fe, la existencia necesaria y la unidad de Allah, es una cadena irrompible y luminosa, una ventana alegremente encendida que se abre al mundo de la verdad.
Vio también las revelaciones unánimes, aseguradas y sublimes, las presencias de los pilares de la fe disfrutada por todos aquellos intelectos sanos y luminosos, cuyos métodos son varios y perspectivas divergentes, corresponden y están de acuerdo unos con otros en la materia de la unidad Divina. Todos aquellos corazones luminosos, girados y dirigidos hacia la verdad y la manifiestan, cada uno un pequeño trono de conocimiento de Allah, un espejo completo de Allah Eterno y Suplicado, son como ventanas abiertas en el Sol de la Verdad. Ellos se parecen a un espejo supremo, como un océano que refleja el sol. Su acuerdo y unanimidad concerniente a la existencia necesaria y a la
