efímeras de esta ‘Escuela de José’ producirán placeres y beneficios eternos; mi pena y tristeza por vosotros se transformaron en felicitaciones y aplausos por vuestra perseverancia. Declaré:
اَلْحَمْدُ لِلّٰهِ عَلٰى كُلِّ حَالٍ سِوَى الْكُفْرِ وَالضَّلَالِ. Yo opino que en relación a esto hay tantos beneficios tanto para mi como para nuestra hermandad, y para Risale-i Nur, y para nuestros Ramadanes, y para vosotros, que si el velo se abra, nos haría declarar: “¡El agradecimiento sea para Ti, Oh, Allah! Este Decreto Divino es una instancia de Tu gracia para nosotros”.
No culpen a quienes fueron la causa de este asunto. El plan amplio y temible de esta calamidad se han establecido hace mucho tiempo, y hemos salidos livianamente. Si Allah lo permite, pasará pronto. Según el misterio de la aleya: ﴾ عَسٰى أَنْ تَكْرَهُوا شَيْئًا وَهُوَ خَيْرٌ لَكُمْ ﴿
Said Nursi ∗∗∗
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¡Mis Queridos Hermanos!
Estoy muy feliz de estar cerca de vosotros. De vez en cuando converso con vosotros en mi imaginación y me consuelo. Sabed que si hubiera sido posible, hubiera soportado con orgullo y felicidad todas vuestras dificultades. Por vosotros, quiero a Esparta y sus alrededores hasta sus piedras y su suelo. Declaro incluso, y también lo diré oficialmente, si las autoridades de Esparta me fueran a infligir algún castigo y otra provincia me absolviera, aún así elegiría este lugar.
Sí, soy de Esparta en tres sentidos. No puedo demostrarlo con mi genealogía, pero tengo la convicción que de los antepasados de Said, que vino al mundo en el sub-distrito de Isparit, fueron allí desde aquí. La provincia de Esparta me ha dado hermanos tan verdaderos que estaría feliz de sacrificar no a Abdülmecid ni a Abdurrahman sino a Said [a mí mismo] por cada uno de ellos.
Supongo que no hay sobre la tierra en esta época nadie que sufra menos – en sus corazones, espíritus y mentes – que los estudiantes de Risale-i Nur. Porque debido a las luces de la fe certera y verificada, sus corazones, espíritus y mentes no sufren angustias. En cuanto a las dificultades físicas, saben de las enseñanzas de Risale-i Nur, que son tanto pasajeras como sin importancia, y dan recompensa, y son un medio por el que el servicio de la fe se extiende por otros canales, y entonces enfréntalos con agradecimiento y paciencia. Demuestran por sus estados mentales que la fe verificada conduce a la felicidad en este mundo también. Sí, dicen: “Veamos qué hace Allah, cualquier cosa que Él haga, es bueno”, y trabajan con perseverancia para transformar estas dificultades efímeras en instancias permanentes de misericordia.
