para salvarlos de la extinción eterna, y para reformar sus espíritus impolutos y conciencias inocentes?
¡Jueces de la Corte! De ninguna manera estamos involucrados en política. Sabemos que para los que como nosotros no están instruidos en política, la política es un camino acosado con mil y un riesgos, peligros y responsabilidades. De todos modos, no les damos importancia a los externos efímeros. Sólo consideramos el buen rostro del mundo, que nos lleva a la complacencia Divina. En consecuencia, rechazamos con vehemencia los cargos de que perseguimos la política o que desafiamos el concepto del estado. Si hubiéramos tenido tal intención, hubiera habido alguna pequeña manifestación de ellos en veinticinco años. Sí, tenemos un frente negativo, un lado que reprende si gira hacia la inmoralidad y la incredulidad. Esto surge sólo de la fe y de que necesariamente nos unimos a las expresiones severas del Corán y las advertencias abarcativas sobre estas cosas. Si estas razones y este estilo sincero y directo de exposición no los convence, senténciennos a cualquier tipo de castigo que deseen. Pero no olviden que Jesús (la paz sea con él), que hoy tiene seiscientos millones de seguidores, fue sentenciado a muerte como un ladrón común y corriente por las autoridades de su época sólo porque su corazón latía por la felicidad de la humanidad y cargó con la responsabilidad de entregar el mensaje.
Habiendo hablado libremente, enfrentaremos con orgullo nuestra condena. Con el grito de ﴾ حَسْبُنَا اللّٰهُ وَنِعْمَ الْوَك۪يلُ ﴿ abrimos nuestras manos ante la Corte del Suministro de Necesidades.
El Prisionero Ahmed Feyzi Kul del distrito de Ortaklar
Prisión de Afyon. ∗∗∗
La Defensa de Ceylan
[La Defensa de Ceylan]
Para La Corte Criminal de Afyon
Haciendo una montaña de una topera, por mi servicio a mi Maestro y a Risale-i Nur, del cual estoy orgulloso, el fiscal me retrata como un diplomático prominente o un conspirador astuto. En respuesta a que me responsabiliza por una gran parte del crimen imaginario del que se acusa a Risale-i Nur, digo esto: estoy muy apegado a mi Maestro, Bediüzzaman, de quien, al leer sus obras sobre religión, fe y moralidad, me he beneficiado a tal punto que estaría preparado sin dudarlo para sacrificar mi vida por él. Sin embargo, mi apego no es como dijo el fiscal, dañino para el país y la nación, para incitar a la gente en contra del estado; es más bien un apego inseparable y no separa en el camino de salvarme de la aniquilación eterna de la tumba, de la que nadie puede escapar, y salvar la fe de mis hermanos en religión, que, como yo, necesitan salvarse en esta época peligrosa, corrigiendo su conducta y volviéndose miembros útiles de la nación y del país.
Yo soy uno de esos allegados a él. De vez en cuando durante cuatro años lo he ayudado con orgullo. Durante ese tiempo, no he atestiguado nada
