posibilidades, el Viejo Said renunció a los cigarrillos junto con los periódicos, la política y las conversaciones mundanales sobre política. La evidencia decisiva de esto es el hecho de que durante los últimos ocho años no he leído ni un solo periódico ni escuchado que leyeran alguno. Permitan que alguien se presente y diga que he leído o escuchado alguno. Mientras que hace ocho años el Viejo Said solía leer tal vez ocho periódicos al día. Además, durante los últimos cinco años he estado bajo investigación y vigilancia minuciosas. Cualquiera que haya observado el más mínimo indicio de actividad política debería decirlo. Pero para alguien como yo que está nervioso, اِنَّمَا الْحِيلَةُ فِي تَرْكِ الْحِيَلِ no le teme ni está apegado a nada, que considera que la mejor estratagema no tiene estratagema, sus ideas no permanecen en secreto por ocho días, mucho menos por ocho años. Si hubiera tenido el apetito y el deseo de política, no hubiera habido ninguna necesidad de investigación ni examen, le hubiera dado una voz como el disparo de un cañón.
Segundo Punto
SEGUNDO PUNTO
¿Por qué el Nuevo Said evita la política con tanta vehemencia?
La Respuesta: La evita con tanta vehemencia para servir a la fe y al Corán, que es de mucha importancia, muy necesario y es lo más puro y lo más correcto, para no sacrificar innecesaria ni oficiosamente por uno o dos años dudosos de vida mundanal el trabajo y las ganancias de más de millones de años de vida eterna. Porque él dice: Estoy envejeciendo y no se cuántos años más viviré, entonces la cuestión más importante para mí debe ser trabajar para la vida eterna. El medio principal para ganar la vida eterna y la llave hacia la felicidad eterna es la fe, entonces uno tiene que trabajar para eso. Pero ya que estoy obligado por la Sharía a servir a la gente con respecto al aprendizaje para que ellos también se beneficien, quiero realizar esa tarea. Sin embargo, ese servicio tendrá que ver con la vida social y mundanal, que no puedo hacer, ni tampoco en las épocas tormentosas será posible realizar ese servicio sanamente. Entonces, dejé de lado ese aspecto y elegí el aspecto de servicio de la fe, que es lo más importante, lo más necesario y lo más sano. Dejo esa puerta abierta para que las verdades de la fe que he obtenido para mí mismo y los remedios espirituales que yo mismo he experimentado se puedan adquirir por los demás. Tal vez Allah Todopoderoso acepte este servicio y lo haga la expiación de mis pecados pasados. Aparte de Satanás el Maldito, nadie, ya sea creyente o incrédulo, uno de los veraces o un ateo, tiene derecho a oponerse a este trabajo. Porque la incredulidad no se parece a nada más. Al tiranizar, en los vicios y en los pecados dolorosos puede haber un placer satánico desfavorable, pero en la incredulidad no hay ningún tipo de placer. Es dolor sobre dolor, oscuridad sobre oscuridad, tormento sobre tormento.
¡Qué tan contrario a la razón sería que alguien como yo que está desapegado, solo y obligado a expiar sus pecados pasados dejara de lado el trabajo por una vida eterna y el servicio de una luz sagrada como la fe, y arrojarse en la ancianidad a los juegos innecesarios y peligrosos de la política;
