tan claro y poderoso que las pruebas brillantes tan numerosas como las estrellas en el firmamento afirman ese testimonio.
Además, al parecerse como un ejército común o una flota imperial engalanada con luces brillantes, los cielos límpidos, hermosos y sin una sola mancha, con sus cuerpos celestes inmensos y veloces, señalan claramente al esplendor de Tu dominación y lo tremendo de Tu poder, que crea todas las cosas; y a la extensión ilimitada de Tu soberanía, que se esparce en los cielos, y a Tu misericordia, que abarca a todos los seres vivientes; y da testimonio indudablemente de lo exhaustivo de Tu conocimiento, que tiene que ver con todos los estados y circunstancias de todos los seres de los cielos, y los abraza y los ordena, y a Tu sabiduría, que abarca todas las cosas. Este testimonio es tan evidente que es como si las estrellas fueran las palabras y la personificación luminosa del testimonio de los cielos.
Además, como soldados obedientes, barcos ordenados, aviones maravillosos o lámparas estupendas, las estrellas en la arena de los cielos, y en sus mares y vastos espacios, muestran el esplendor brillante de la soberanía de Tu Divinidad. Como se sugiere en las tareas del sol – una estrella entre los miembros de ese ejército – que están relacionadas con sus planetas y nuestra tierra, algunos de sus compañeros, las otras estrellas, miran a los mundos del Más Allá y no están sin tareas; son los soles de los mundos eternos.
Estrellas, Soles y Lunas
¡Oh, Necesariamente Existente! ¡Oh, Único de Unidad!
Estas maravillosas estrellas, estos extraños soles y estas lunas, son subyugados, ordenados y empleados bajo Tu dominación, en Tus cielos, bajo Tus órdenes, poder y fuerza, y Tu administración y dirección. Todos esos cuerpos celestes glorifican y exaltan a su Único Creador, Que los crea, los hace girar y los administra; por la lengua de la disposición, declaran: “¡Glorificado sea Allah! ¡Allah es el Más Grande!”. A través de sus glorificaciones, yo también Te declaro sagrado.
¡Oh, Omnipotente de Gloria, escondido en la intensidad de Su manifestación y oculto en la magnificencia de Su grandeza! ¡Oh, Tú que tienes Poder Absoluto!
He comprendido a través de las enseñanzas del Sagrado Corán y de las instrucciones de Tu Más Noble Profeta (PyB) que tal como los cielos y las estrellas dan testimonio de Tu existencia y unidad, así también con sus nubes, relámpagos, truenos, vientos y lluvia, la atmósfera da testimonio de Tu necesaria existencia y unidad.
Sí, las nubes sin vida e inconscientes que envían el agua de la vida, la lluvia, para asistir a los seres vivos necesitados sólo lo hacen a través de Tu misericordia y sabiduría; las coincidencias confusas no pueden interferir de ninguna manera. La electricidad más poderosa, el relámpago, que aludiendo a su potencialidad de iluminar, alienta al ser humano a beneficiarse de él y enciende espectacularmente Tu poder en el espacio. El trueno anuncia la llegada de la lluvia, causando que el espacio ilimitado hable, y hace que los cielos resuenen con los retumbos de sus glorificaciones; Te consagra verbalmente, dando testimonio de Tu dominación. Los vientos, que están cargados de numerosas tareas como proveer el sustento más vital a los seres
