palabras del Imám Ali (la paz sea con él) es Siracü'n-Nur (La Lámpara Que Ilumina) y Siracü's-Sürc. Puedes hacer analogías con esto para los demás.
El Tercer Asunto que Necesita la Unidad Divina
El Tercer Asunto que Necesita la Unidad Divina
Ya que, junto con el arte extraordinario de la creación de las cosas, especialmente de los seres vivos, una semilla es una pequeña muestra del fruto, un fruto es una especie en miniatura del árbol, un árbol es un índice resumido de la especie, y la especie es un mapa conciso del universo es su semilla espiritual, y cada una de estos es un punto abarcativo y una gotita reunida y destilada del universo según los principios del conocimiento y el equilibrio de la sabiduría; quien creó cualquiera de ellos debe ser quien creó a todo el universo. Sí, quien crea la semilla de un melón es evidentemente quien creó el melón; es imposible y está descartado que deba se cualquier otro que no sea él.
Sí, miramos y vemos que cada uno de los átomos en la sangre está tan ordenado y realiza tantas tareas diferentes que no es inferior a las estrellas. Cada uno de los glóbulos rojos y blancos de la sangre trabaja con tal nivel de conciencia para proteger y alimentar el cuerpo que es más eficiente que los mejores comisarios o guardaespaldas. Cada una de las células del cuerpo manifiesta procesos, entradas y salidas tan ordenados que su administración es más perfecta que el cuerpo o el palacio mejor manejado. Cada una de las plantas y cada uno de los animales cargan con tal sello sobre sus rostros y tales maquinarias en sus pechos que sólo quien los creó a todos ellos podría ubicar esos sellos y maquinarias en sus lugares. Y cada una de las especies de seres vivos se ha esparcido por la faz de la tierra de manera tan ordenada y se ha mezclado con las otras especies teniendo relaciones mutuas con ellas, que quien no pudiese simultáneamente crear, administrar, regular y criar a todas esas especies, y no pusiera ese velo sobre la faz de la tierra, y no tejiera ese tapiz vivo, artístico y ornamentado con su urdimbre y trama de las cuatrocientos mil plantas y especies de animales; quien no pudiese hacer todo esto no podría crear ni administrar una sola especie. Si se hacen analogías como éstas para otras cosas, se comprenderá que en relación a la creación y al surgir en la existencia, el universo es un todo que no puede ser dividido en partes, y en relación a la divinidad y el manejo es un universal cuya división es imposible.
Este tercer factor necesario se ha explicado y demostrado decisiva y brillantemente en muchos de los tratados de La Lámpara Que Ilumina, y en especial en el Primer Lugar de Parada de la Palabra Treinta y Dos, demostrando que como los reflejos del sol, una prueba de unidad y su afirmación se refleja y representa en el espejo de todo. Siendo suficiente con esas explicaciones, acortamos aquí una larga historia. ∗∗∗
