Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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universal. Ya que son menores y requeridos por aquellas leyes, Él los crea para preservar y mantener las leyes, que son el medio para los beneficios universales. Pero en la faz de aquellos resultados dolorosos y menores, Él responde con asistencia misericordiosa especial y tribulaciones. Y al demostrar que Él actúa como Él desea, que todos los aspectos de todas las cosas están atados a Su voluntad, que las leyes universales también están siempre sujetas a Su voluntad y elección, y que un Sustentador Compasivo le presta atención a los individuos que gritan ante la coacción de las leyes y responde a sus gritos de ayuda con Sus favores, con la excepción de aquellos principios Divinos universales y aquellas leyes generales y sus resultados malignos menores y Sus favores particulares. Haciéndose amar en formas especiales, Él abre un campo infinito sin restricciones para las manifestaciones infinitas ilimitadas de Sus Nombres, y abre también las puertas de las manifestaciones particulares.

Este segundo signo de la afirmación de la unidad Divina se ha esclarecido en tal vez cien lugares de La Lámpara Que Ilumina, y aquí nos conformamos con una breve insinuación de él.

El Tercer Signo y Prueba

El Tercer Signo y Prueba: Este consiste de innumerables sellos de unidad Divina aludidos por la frase لَهُ الْمُلْكُ وَ لَهُ الْحَمْدُ. Tal como la manifestación del sol en un espejo demuestra el sol, así también en los rostros de todas las cosas, ya sean particulares o universales, desde las partículas hasta los planetas, hay un sello como un espejo que, señalando al Sol de la Eternidad, da testimonio de Su unidad. Ya que un gran número de aquellos sellos se han descrito en detalle en La Lámpara Que Ilumina, aquí con una breve indicación, observaremos sólo tres de ellos. Como sigue:

Tal como en la faz del universo como todo un gran sello de unidad se ha ubicado consistiendo de asistencia mutua, cooperación, parecido mutuo, e interpenetración entre las especies de seres, así también en la faz de la tierra hay un sello que afirma la unidad Divina ubicada por el ejército del Glorioso, compuesto de cuatrocientos mil especies de animales y plantas, a todos se les da sus diferentes provisiones, armas, uniformes, instrucciones y ceses con absoluta regularidad y sin confusión exactamente en el momento correcto. Así también en los rostros de los seres humanos, un sello de unidad se ubica a través de cada uno conteniendo características que los distinguen de todos los otros rostros, como hay en los rostros de todos los seres, ya sean particulares o universales. También, sobre las cabezas de todos los seres, ya sean grandes o pequeños, numerosos o escasos, se observa una marca de la unicidad Divina. Los sellos sobre los seres vivos son particularmente muy brillantes; por cierto, todos los seres vivos son en sí mismos un sello de unidad, una marca de unicidad, y una firma del Eterno Adorado.

Sí, cada una de las flores, cada uno de los frutos, cada una de las hojas, cada una de las plantas, cada uno de los animales son tales marcas de la unicidad Divina y sellos del Eterno Adorado que transforman a cada uno de los árboles en una misiva divina, cada una de las especies de seres en un libro del Más Misericordioso, y cada uno de los jardines en un decreto Divino, ubicando

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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