Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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La Defensa de Mehmed Feyzi

[La Defensa de Mehmed Feyzi]

Para La Corte Criminal de Afyon

La acusación afirma que soy el escriba principal de mi Maestro, Said Nursi, y que estoy apegado con firmeza tanto a él como a Risale-i Nur, y que los he servido, y considera que esto es una ofensa. Por mi parte, acepto los cargos con toda mi fuerza y estoy orgulloso de ello. Porque tengo un anhelo innato y poderoso por el conocimiento. La evidencia de esto es que durante el asunto de Denizli allanaron mi casa y se estableció oficialmente que encontraron allí más de quinientos libros académicos, algunos en árabe. Es un deseo inusual estudiar y amar el aprendizaje de manera extraordinaria lo que me hizo coleccionar estos quinientos ochenta libros, que ninguna persona en mil tendría en esta época, a pesar de ser joven, pobre y no saber árabe.

Por esta capacidad natural mía, estaba buscando un verdadero maestro. Eterno agradecimiento sea para Allah Todopoderoso que Él me dio de aquí cerca lo que estuve buscando por mucho tiempo. Sí, mi Maestro, toda la vida de Said Nursi da testimonio de que su único objetivo en la vida ha sido el conocimiento y aprender las ciencias del Islam. He comprendido con claridad por mis propias observaciones, por su biografía publicada, y por lo que he aprendido de sus viejos alumnos, el amor por aprender innato que tengo se encuentra en mi Maestro a un nivel extraordinario, para que por sí solo de manera, maravillosa, contrariamente a todos los otros maestros de las medreses de ese momento, haya persistido en la enseñanza de medrese y soportado cada calamidad. Pero entonces, porque ellos no comprendieron la situación extraordinaria de mi Maestro, los políticos intentaron conectarlo a un tipo de política, con la que él no tiene relación, incluso arrojándolo a prisión. Pero más tarde, Allah Todopoderoso hizo que su pasión por el conocimiento fuera una llave para las verdades del Corán, y surgió Risale-i Nur, que ha dejado asombrados a todos los eruditos y filósofos. Alrededor de esa época, como un favor Divino encontré cerca de Kastamonu al Maestro que había estado buscando toda mi vida, cuya naturaleza era similar a la mía pero infinitamente más elevada. Ofreceré agradecimiento por esto hasta el fin de mis días.

Tal como desde los primeros días, para preservar la dignidad del conocimiento, mi Maestro nunca aceptó nada como caridad o regalos, tampoco permitió que sus alumnos los acepten. No se inclinaba ante nadie. De hecho, al no aceptar agacharse en las trincheras en el frente durante la Guerra, o ni siquiera entrar a ellas, preservó la dignidad del conocimiento. Similarmente, preservando con heroísmo el honor de la erudición y la enseñanza frente a tres comandantes impresionantes, se quedó inmóvil por completo para su enojo y los silenció. En consecuencia lo acepté como mi verdadero Maestro, ya que supe que él era alguien que había sacrificado todo para preservar el honor elevado de esta nación, de este país y de la clase dirigente y educada turca. Incluso, si para suponer lo imposible, un Maestro tan

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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