Ha sido probado en Risale-i Nur con pruebas decisivas y fuertes que si no hubiera ninguna unidad Divina, la fabricación de una flor sería tan difícil como un árbol o aún más difícil; la fabricación de un árbol sería tan difícil como una primavera o aún más difícil; y la creación perdería hasta su valor y calidad artística. Un ser vivo que ahora toma un minuto para producirse sería producido con la dificultad en un año, o tal vez nunca del todo.
Es entonces debido a este misterio que estas frutas, flores, árboles y animales, que son muy valiosos a pesar de su omnipresencia y abundancia, y que son extremadamente artísticos a pesar de la rapidez y la facilidad de su formación, surgen de manera regular en la llanura de la existencia y asumen sus funciones. Proclamando la Gloria de Allah, ellos llevan a cabo sus deberes y se marchan, dejando su semilla en su lugar.
#### Segundo Misterio
Segundo Misterio: Por el misterio de la luminosidad, la transparencia y la obediencia, como por la manifestación de su poder esencial, un sol solo refleja su luz en un solo espejo, entonces también, a través de la orden Divina, debido a la actividad extensa de aquel poder sin restricción, puede otorgar fácilmente la misma reflexión –junto con su luz y calor – en espejos innumerables, objetos brillantes y gotitas. Grande y pequeño es lo mismo, no hay ninguna diferencia entre ellos.
Del mismo modo, como una sola palabra puede entrar en el oído de una persona sin problemas, entonces también debido a la anchura infinita de la creatividad ilimitada, puede entrar en un millón de oídos, con el permiso dominante. Y una sola luz como un ojo, o un solo espíritu luminoso como Gabriel (la paz sea con él), por la anchura infinita de la actividad dominante dentro de la manifestación de piedad, puede estar presente, mirar o entrar en miles de sitios por el poder Divino, tan fácilmente como ellos miran o entran en un solo lugar. No hay ninguna diferencia entre mucho y poco.
El poder siempre existente de la esencia de Allah es el más sutil y la más selecta de las luces, la luz de todas las luces; las sutilezas, las esencias y las dimensiones interiores de todas las cosas son luminosas y lustrosas como espejos; todas las cosas, desde el átomo, la planta y el ser animado hasta las estrellas, el sol y las lunas, son muy obedientes y sumisas a la orden de aquel poder de la Esencia Divina y están subordinadas a las órdenes del poder siempre existente. Es por todos estos motivos completamente naturales que las cosas innumerables deberían ser creadas con la misma facilidad que una sola cosa y situadas unas al lado de otras. Ninguna preocupación o tarea interfieren con otra. Grande y pequeño, mucho y poco, particular y universal – todo es lo mismo para aquel poder, para el cual nada es difícil.
Como fue dicho en las Palabras Diez y Veintinueve, por los misterios del orden, equilibrio, obediencia para mandar y sumisión para pedir, aquel poder causa un gran barco, tan grande como cien casas, para moverse y avanzar como cuando el dedo de un niño empuja su juguete.
Como cuando un comandante envía a un soldado de infantería solo a la batalla con una orden desde su trono, entonces también él puede lanzar a un ejército obediente entero a la lucha con la misma única orden.
