Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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perfecta, recitaban a coro, لَااِلٰهَاِلَّاهُوَ , y conmemoraban a Allah. Con el poder de milagros bien atestiguados, brillantes e innumerables, ellos proclamaban la unidad de Allah, y a fin de llevar al ser humano del estado de animal al nivel angelical, ellos instruían a los seres humanos y los convocaban a la fe en Allah. Arrodillándose en aquella escuela de la luz, él también atendió a la lección.

Él vio que en la mano de cada uno de aquellos sabios, el más exaltado y renombrado de todos los seres humanos famosos, había numerosos milagros, otorgados por el Creador de Todos los Seres como un signo que confirma su misión. Además, un grupo grande de personas, una comunidad entera, había confirmado sus reclamos y había venido la fe a sus manos; una verdad consintió y confirmó por estos cientos de miles de individuos serios y veraces, unánimemente y de acuerdo pleno, estuvo obligado a ser firme y definitivo. Él entendió, también, que la gente desencaminada, que niega una verdad certificada y afirmada por tantos testigos veraces, estaba cometiendo el error más penoso, en efecto un delito, y merecía por lo tanto el castigo más severo. Él reconoció, contrastando, aquellos que consintieron la verdad y creyeron en ello, siendo como el más veraz y honrado, y un nivel adicional de fe se hizo aparente a él.

Sí, los milagros infinitos otorgados por Allah a los profetas (La paz sea sobre todos ellos) cada uno pareciendo una confirmación de su misión; los golpes divinos trataron a sus opositores, cada uno pareciéndose a una prueba de su veracidad; las perfecciones individuales, pareciéndose a una indicación de su honradez; su enseñanza veraz; la fuerza de su fe, un testigo de su honestidad; su seriedad suprema y preparación, un sacrificio; los libros sagrados y páginas sostenidas parecidas a sus manos; sus alumnos innumerables que al seguir sus caminos alcanzan la verdad, la perfección y la luz, así al demostrar otra vez la veracidad de las enseñanzas; el acuerdo unánime de los profetas –aquellos soldados– más serios y sus seguidores en todos los asuntos positivos; su concordia, apoyo mutuo y afinidad; todo esto constituye una prueba tan poderosa que ningún poder en la tierra puede enfrentarlo y no hay duda ni vacilación posible.

Nuestro viajero entendió además esa inclusión de la fe de todos los Profetas (la paz sea sobre ellos) entre el pilar de la fe, representa otra gran fuente de fuerza. Así él sacó la gran ventaja de la fe de sus lecciones, en la expresión de las cuales se había dicho en la Octava Etapa de la Primera Estación:

9. Etapa {9}

لَااِلٰهَاِلَّااللّٰهُ الَّذِى دَلَّ عَلٰى وُجُوبِ وُجُودِهِ فِي وَحْدَتِهِ: إِجْمَاعُ جَمِيعِ الْاَنْبِيَاءِ، بِقُوَّةِ مُعْجِزَاتِهِمُ الْبَاهِرَةِ، الْمُصَدِّقَةِ الْمُصَدَّقَةِ

Aquel viajero curioso, habiendo saboreado la verdad del poder de la fe, se encontró invitado a venir de la asamblea de los profetas (la paz sea sobre

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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