﴾ اَلَّذ۪ينَ اَنْعَمْتَ عَلَيْهِمْ ﴿, le dijo que mirara a través de él. Miró y vio que a través de la manifestación de ﴾ اَللّٰهُ نُورُ السَّمٰوَاتِ وَالْاَرْضِ ﴿ “Allah es la Luz de los cielos y de tierra”, numerosos Nombres Divinos como el Más Misericordioso, Compasivo, Proveedor, Otorgador, Munificente y Preservador, cada uno se elevaba como el sol en las constelaciones de aleyas como:
﴿ مَا مِنْ دَٓابَّةٍ اِلَّا هُوَ اٰخِذٌ بِنَاصِيَتِهَا ﴾ ﴿ وَكَأَيِّنْ مِنْ دَٓابَّةٍ لَا تَحْمِلُ رِزْقَهَا اَللّٰهُ يَرْزُقُهَا وَإِيَّاكُمْ ﴾ ﴿ وَلَقَدْ كَرَّمْنَا بَن۪ٓى اٰدَمَ ﴾ ﴿ اِنَّ الْاَبْرَارَ لَف۪ى نَع۪يمٍ ﴾
Ellos llenaron el mundo de seres humanos y animales con misericordia y bendiciones, transformándolo en un Paraíso temporario. Él comprendió que daban a conocer a la perfección al anfitrión generoso de esta casa de huéspedes delicada y de instrucción, que merece que se contemple, y mil veces repitió: ﴾ اَلْحَمْدُ لِلّٰهِ رَبِّ الْعَالَم۪ينَ ﴿
Tercer Ejemplo
El Tercer Ejemplo de los cientos de observaciones que hizo durante su viaje:
El viajero del mundo, que quería conocer a su Creador a través de las manifestaciones de Sus Nombres y atributos, giró su mente e imaginación y dijo: “¡Ven! Como los espíritus y ángeles dejaremos nuestros cuerpos atrás y ascenderemos a los cielos. Cuestionaremos a los habitantes de los cielos en relación a nuestro Creador”. El espíritu montó sobre la imaginación y la mente montó sobre el pensamiento y juntos se elevaron a los cielos. Tomaron a la astronomía como su guía y miraron con el punto de vista de la filosofía que no presta atención a la religión, y las corrientes de مَغْضُوبِ y de ضَالِّينَ . Vio miles de cuerpos celestes y estrellas ardientes, mil veces más grandes que la tierra y viajando mil veces más rápido que una bala de cañón, acelerando una dentro de la otra, inconsciente, sin vida y sin propósito. Si por casualidad una de ellas hubiera confundido su camino por un segundo, hubiera colisionado con otro globo inconsciente en ese mundo ilimitado, vacío e infinito, provocando absoluta confusión y caos, como el Día del Juicio.
Cualquier dirección a la que miraba, el viajero se llenaba de terror, temor y perplejidad; se lamentó mil veces más de haber ascendido a los cielos. La mente y la imaginación se hicieron completamente pedazos. Declararon: “Nuestro deber es ver y señalar las verdades delicadas. Entonces nos
