pruebas de esta verdad elevada. En este Rayo Dos, en la primera de las tres breves ‘Estaciones’ contenidas en esta verdad de la fe muy importante, tres frutos universales, sutiles, dulces, preciosos y luminosos de los innumerables frutos se explicarán en forma resumida, aludiendo de ese modo a las perspicacias y experiencias que empujó a mi corazón hacia esos frutos.
En la Segunda Estación, tres asuntos y motivos universales que necesitan esta verdad sagrada se explicarán, que tienen el poder de tres mil de esos asuntos.
En la Tercera Estación, tres signos que señalan esta verdad de Unidad Divina se mencionarán, que tienen el poder de trescientos signos, indicaciones y pruebas.
Primera Estación
Primer Fruto
El Primer Fruto de la Primera Estación
En la Unidad Divina y en la afirmación de ella, la belleza Divina y la perfección Soberana se evidenciaron. Si no hubiera unidad ese tesoro eterno permanecería oculto. Sí, es sólo en el espejo de la unidad y en la manifestación de los Nombres Divinos concentrados por medio de la unidad en los rostros de los particulares, en las extremidades del árbol de la creación, esa belleza y perfección Divina infinita, la excelencia y la belleza Soberana interminable, las bendiciones y la gloria incalculable de ese Misericordioso, la belleza absolutamente perfecta de ese Eternamente Adorado, son todas para que se vean.
Por ejemplo, cuando el acto particular de enviarle asistencia a un infante impotente, que no tiene voluntad, la leche blanca y pura de un lugar inesperado, es decir, de entre la sangre y el excremento, se considera desde el punto de vista de la afirmación de la Unidad Divina, de repente, a través del sustento tierno y maravilloso de todos los infantes y jóvenes, y la subyugación de sus madres para ellos, la belleza que no muere de la misericordia del Más Misericordioso se ve en todo su esplendor. Si no se mira a través de los ojos de la Unidad Divina, esa belleza está oculta, esa provisión particular de sustento se adscribe a las causas, la casualidad y la naturaleza, así perdiendo todo su valor e incluso transformando su propia naturaleza.
También, por ejemplo: si curarse de una enfermedad terrible se considera desde el punto de vista de la afirmación de la Unidad Divina, en cuanto al otorgamiento de sanación a todos los enfermos en el inmenso hospital llamado tierra, a través de los remedios y las medicinas de la farmacia vasta llamada mundo, la compasión bella del Absolutamente Compasivo y las bellezas de Su misericordia se evidenciaron de forma universal y espléndida. Si no se considera desde el punto de vista de la afirmación de unidad Divina, ese otorgamiento de sanación particular pero informado, perceptivo y conciente será atribuido a las propiedades de las medicinas sin vida, a la fuerza ciega y la naturaleza inconsciente; su naturaleza se cambiará completamente y perderá su sabiduría y valor.
Explico aquí por su relevancia un punto que se me ocurre sobre una bendición para el Profeta (PyB). Tiene que ver con la reconocida bendición
