Tema Cuatro
Tema Cuatro
Nuevamente, hay una explicación de esto en la Guía para la Juventud. Una vez, los hermanos que me asistían me hicieron la siguiente pregunta: “Desde hace cincuenta días -y ahora han pasado siete años-, no nos has preguntado nada ni tienes curiosidad sobre esta horrenda Guerra Mundial, que ha sumergido al mundo entero en el caos y que está estrechamente conectada con el destino del Mundo Islámico, ni sientes curiosidad por esto, mientras que, algunas personas religiosas e ilustradas dejan a las congregaciones en la mezquita y corren a escuchar la radio. ¿Hay algún evento más trascendental que la guerra o es perjudicial mostrar preocupación por ella?”.
Les respondí lo siguiente: “El capital de la vida es muy pequeño y hay muchas cosas que se deben hacer. En cada persona hay esferas una dentro de otra como círculos concéntricos, desde la esfera del corazón, el estómago, la de su casa y su cuerpo, la del cuarto en que vive, su barrio, su país, su tierra, del globo terráqueo y de la raza humana, hasta las esferas de seres vivos y el mundo. Cada persona puede tener deberes en cada una de estas esferas, pero lo más importante y permanente se encuentra en la esfera más pequeña, mientras que sus deberes menos importantes y temporales pueden estar en la esfera más grande. Según esta analogía, la grandeza y pequeñez se encuentran en una proporción inversa pero, a causa de la atracción hacia la esfera más grande, la gente olvida sus obligaciones importantes y necesarias que se encuentran en la esfera pequeña, ocupándose con asuntos innecesarios, triviales y periféricos. Se destruye el capital de la vida por nada y se gasta la preciosa vida en cosas inútiles. A veces, aquel que sigue con curiosidad las luchas de la guerra va a dar apoyo seguramente a algún lado, ve con buenos ojos la tiranía y hasta se convierte en partidario de ella.
La respuesta al primer punto: Sí, un evento más trascendental que esta Guerra Mundial y un caso más importante que la supremacía mundial se ha abierto sobre las cabezas de cada persona y especialmente las de los musulmanes, de modo tal, que si cada uno tuviese la riqueza y el poder de los alemanes y británicos, mostraría sin vacilar todos los esfuerzos para ganar ese único caso. El caso es el siguiente: confiando en miles de promesas y juramentos del Dueño del Universo, Quien tiene disposición sobre él, cientos de miles de eminencias de la humanidad y la innumerable cantidad de estrellas y guías, han dado noticias por unanimidad - y algunos de ellos efectivamente han visto - que para todos el caso se ha abierto por el cual cualquiera puede ganar como recompensa por la fe o perder extensas propiedades eternas tan amplias como la tierra, con palacios y jardines. Si no aseguran el documento de la fe, van a perder. Y en este siglo, muchos están perdiendo el caso por la plaga del materialismo. Uno de los adivinos de la realidad e investigadores de la verdad observó en un lugar que de cuarenta personas que murieron, unos pocos ganaron y otros perdieron. ¿Puede algo tomar el lugar de este juicio perdido e incluso gobernar al mundo entero?
Puesto que nosotros, los estudiantes del Risale-i Nur sabemos que sería una gran locura dejar las obligaciones que ayudarían a ganar el caso y
