parte cientos de uvas azucaradas, cada uno como una pequeña cápsula que emana jarabe. Cubrir la superficie de cada uva con una protección fina, delicada, delgada, y colorida; poner, en su corazón delicado y suave, semillas con sus duras cáscaras, que se parecen a una facultad retentiva, un programa y la historia de su vida; fabricar en su estómago un caramelo como el dulce del Paraíso, una miel como el agua de al-Kawzar; para crear un número infinito de uvas sobre la faz de la tierra entera, con el mismo cuidado, sabiduría y arte maravilloso al mismo tiempo y de la misma manera. Así demuestra de manera evidente que quien cumple estas tareas es el Creador del cosmos entero, y que ésta evidentemente requiere un poder infinito y una sabiduría ilimitada, puede ser sólo Su obra.
Sí, las fuerzas ciegas y vagabundas, desordenadas e inconscientes, sin objetivo, agresivas, anárquicas, la naturaleza y la causalidad, no pueden tener nada que ver con este equilibrio tan sensible, con este arte tan habilidoso, con este esquema tan sabio. No pueden ni siquiera acercar sus manos hacia ello. Les cae encima sólo para que lo empleen por una orden dominante como objetos pasivos, como los barrales que sostienen las cortinas.
Justo como los tres puntos que demuestran la unidad Divina contenida en las tres verdades indicadas en las tres aleyas, las manifestaciones innumerables y los funcionamientos de los hechos infinitos y dominantes, certifican unánimemente la unidad de un Único de Unidad, el Glorioso.
La Tercera Verdad {27}
LA TERCERA VERDAD: La creación de seres, en particular plantas y animales, con velocidad absoluta y orden absoluto; con facilidad absoluta y habilidad, talento, capacidad y orden extremos; con gran valor y diferencia, a pesar de la abundancia extrema y entremezclada.
Sí, para producir con rapidez y en abundancia extrema, más hábil y artísticamente, con gran facilidad y extremo talento, habilidad, destreza y orden, con gran valor y diferencia a pesar de la abundancia y la mezcla, sin ninguna forma de confusión o deficiencia –esto puede ser conseguido sólo por un Ser Único Cuyo poder es tal que nada le parece difícil.
Para aquel poder es tan fácil crear estrellas como lo es crear átomos, algo muy grande o algo muy pequeño, una especie entera o un solo miembro de una especie, un sublime y completo universo o un detalle restringido y pequeño; es tan fácil para Él avivar de nuevo y acelerar la tierra entera como lo es hacer lo mismo con un árbol o, erigir un árbol tan alto como una montaña como producir una semilla no más grande que una uña. Todas estas obras Él las hace ante nuestros ojos.
Entonces la exposición, la solución, el destape y la prueba del misterio de este nivel de la aseveración de la unidad Divina, esta Tercera Verdad, esta palabra de unidad –el misterio es que algo universal es como algo particular, sin la más mínima diferencia entre ambos – esta sabiduría beneficiosa, este misterio supremo, este enigma que está más allá del alcance del intelecto, este fundamento más significativo del Islam, esta fuente más profunda de fe, esta gran base para la unidad Divina. Tal exposición abre el misterio del Corán y
