Vi que si es un ser con un espíritu, además de los beneficios y resultados como los mencionados anteriormente, ya que deja atrás en su lugar en ese Mundo Manifiesto su espíritu, y en innumerables memorias y otras ‘tablas preservadas’su forma e identidad, y en sus semillas las leyes de su ser y un tipo de vida futura, y en el Mundo de lo Oculto y el Reino de los Nombres Divinos, las perfecciones y las bellezas que ha reflejado, su muerte aparente tiene el significado de un cese feliz de sus actividades; meramente pasa por detrás de una cortina de muerte y se oculta de los ojos mundanales. Exclamé: “¡Todas las alabanzas y el agradecimiento sean para Allah!”
Estas instancias de belleza y encanto absolutamente brillantes, genuinos, poderosos y perfectos que son visibles en todos los niveles del universo y todos sus reinos de seres, y se han esparcido por todas partes, demuestran con absoluta certeza que la situación mencionada desdichada, horrible, dura y horrenda que necesita la asociación de copartícipes con Allah, es imposible e ilusoria. Porque semejante fealdad horrible no podría existir oculta bajo el velo de tal belleza genuina. Si se encontrara allí, esa verdadera belleza sería una mentira, infundada, fugaz e ilusoria. Esto significa que la asociación de copartícipes con Allah no tiene realidad, su camino está cerrado, se empantanó en una ciénaga; lo que plantea es imposible y está descartado. Ya que esa verdad de la fe, que pertenece a las emociones, se explica en detalle con numerosas pruebas en muchas partes de la Lámpara Que Ilumina, es suficiente hasta aquí con esta breve indicación.
Tercer Fruto
Tercer Fruto
Este fruto considera a los seres concientes y en particular al ser humano. Por el misterio de la unidad Divina, entre todos los seres el ser humano puede obtener las perfecciones más elevadas, volverse el fruto más valioso del universo y el receptor y amigo del Creador del mundo. Por cierto, todas las perfecciones del ser humano y sus objetivos elevados están unidos a la afirmación de la unidad Divina y encuentran la existencia por su misterio. Porque si no hubiera unidad, el ser humano sería la más infeliz de los seres, el más bajo de los seres, el más desdichado de los animales, el más sufrido y apenado de los seres concientes. Porque junto con su infinita impotencia, sus innumerables enemigos, su pobreza ilimitada, y sus necesidades interminables, ha sido engalanado con tantas facultades y sentidos, para que sienta innumerables tipos de dolores y experimenta incontables tipos de placeres. Tiene tales objetivos y deseos que quien no gobierna a todo el universo a la vez no puede lograr que se cumplan aquellos deseos.
Por ejemplo, el ser humano tiene un deseo intenso por la inmortalidad. Sólo quien dispone de todo el universo como si fuera un palacio puede responder este deseo; quien puede cerrar la puerta de este mundo y abrir la del Más Allá, como si cerrara la puerta de una habitación y abriera otra. El ser humano también tiene miles de deseos, tanto negativos como positivas, que como el deseo de inmortalidad esparcido por el mundo y estirado hasta la eternidad. Es sólo el Único, Quien por el misterio de la unidad sostiene todo el
