Por analogía, cientos de verdades universales están centradas en la corporalidad, para multiplicar y manifestar las verdades mencionadas sobre la faz de la tierra. Con maravillosa actividad y velocidad, el Omnisciente Creador viste a las sucesivas caravanas de seres existentes y los envía a esa exhibición, luego les quita las cargas y envía a otros en su lugar, constantemente haciendo funcionar la fábrica del universo tejiendo productos corpóreos. Hace que la tierra sea un semillero del Más Allá y del Paraíso. En realidad, para gratificar el estómago del ser humano, escucha y acepta la oración para la inmortalidad que hace su estómago a través de su estado, alcanzando gran importancia y para responderla, prepara en forma corpórea una incalculable cantidad de distintas clases de placeres. Esto demuestra evidentemente y sin duda que en el Más Allá, los más numerosos y variados placeres del Paraíso serán corporales y que las bendiciones de la morada eterna de felicidad que todos quieren y les es familiar, será corporal.
¿Es posible que el Más Compasivo Todopoderoso, el Omnisciente y Generoso, El que acepta la oración ofrecida a través de su estado por el estómago común y lo gratifica con alimentos físicos infinitamente milagrosos, que siempre responde de hecho, intencionalmente y sin posibilidad, no aceptaría las numerosas oraciones generales del ser humano –quien es el resultado más importante del universo, el subgerente Divino sobre la tierra, el ser adorador elegido por el creador - que ofrece a través del estómago supremo de la humanidad para los placeres corporales elevados y universales en el reino eterno, que siempre desea y con el que está familiarizado y quiere por naturaleza; que Allah no debería responder en realidad con la resurrección corporal y no gratificarlo eternamente? ¿Debería escuchar el zumbido de la mosca y no escuchar el ruido del trueno? ¿Debería equipar a un soldado común a la perfección e ignorar al ejército sin darle importancia? Sería imposible y absurdo.
Sí, de acuerdo con la declaración explícita de esta aleya:
﴾ وَف۪يهَا مَا تَشْتَه۪يهِ الْاَنْفُسُ وَتَلَذُّ الْاَعْيُنُ ﴿. El ser humano experimentará el Paraíso y en forma adecuada, los placeres físicos con los que está más familiarizado y las muestras que ha demostrado en este mundo. Las recompensas por el agradecimiento sincero y la adoración particular de cada uno de sus miembros, tal como la lengua, ojos y oídos, serán dadas a través de placeres físicos particulares. El Corán de milagrosa exposición describe los placeres físicos tan explícitamente que es imposible no aceptar los significados aparentes ni hacer interpretaciones forzadas de ellos.
Los frutos y resultados de la fe en el Más Allá, entonces, muestran que así como la realidad y las necesidades del estómago, uno de los miembros del ser humano, son evidencias decisivas para la existencia de los alimentos; así la realidad, las perfecciones humanas, sus necesidades innatas, los deseos para la eternidad, sus habilidades y potencialidades que demandan en las consecuencias mencionadas anteriormente y los beneficios de la fe en el Más Allá, son evidencias verdaderas para la vida venidera y el Paraíso y los placeres
