o diez años por un minuto o dos, o una hora o dos de placer, seguramente harían que el mundo sea una prisión para esos desafortunados y que la vida sea un tormento angustioso. Pero si la fe en el Más Allá viene en su ayuda, rápidamente respirarán libremente, y de acuerdo con el nivel de su fe, sus angustias, desesperación, ansiedad, enojo y deseo de venganza se mitigarán a veces parcialmente, otras por completo.
Aún puedo decir que si la fe en el Más Allá no me hubiese ayudado y a algunos de mis hermanos en esta terrible calamidad de nuestro encarcelamiento sin razón, para poder soportarlo por un día hubiese sido tan grave como la muerte y nos hubiese llevando a renunciar a nuestras vidas. Pero gracias a Allah, a pesar de sufrir la angustia de mis hermanos, a quienes amo tanto como a mi vida, además de las lágrimas y el dolor de miles de copias de Risale-i Nur y mis libros dorados, decorados, y valiosos los cuales amo tanto como a mis ojos y aunque nunca pude soportar el menor insulto ni ser dominado, juro que la luz y la fuerza de la fe en el Más Allá me dio la paciencia, la tolerancia, el consuelo, la constancia; de hecho me llenó de entusiasmo para obtener una mayor recompensa en el esfuerzo rentable, instructivo de esta terrible experiencia, como dije al principio de este tratado, yo sabía que estaba en una buena ‘medrese’ o escuela que merece el título de 'Medrese-i Yusufiye' (la escuela de José). Si no fuese por la enfermedad ocasional y la irritabilidad resultante de la vejez, hubiese trabajado en mis lecciones aún mejor y con mayor facilidad de la mente. Sin embargo, nos hemos desviado del tema, espero ser perdonado.
También, la casa de cada uno es un pequeño mundo y es más un pequeño Paraíso. Si la fe en el Más Allá no es la base de la felicidad de ese hogar, los miembros de la familia sufren angustia y ansiedad en la medida de su compasión, amor y apego. Su paraíso se vuelve un infierno o adormecen sus mentes con entretenimientos y disipación como el avestruz, que ve al cazador pero como no puede volar ni escapar esconde su cabeza en la arena para que no lo vean, así los habitantes de ese hogar meten sus cabezas en la negligencia para que la muerte, la decadencia y la separación no los encuentre. Buscan una salida bloqueando temporalmente sus sentimientos de manera loca. Porque por ejemplo, una madre tiembla constantemente al ver a sus hijos por quienes ella sacrificaría su alma, expuestos al peligro, mientras los niños sienten tristeza y miedo todo el tiempo por ser incapaces de salvar a su padre y hermanos de las calamidades incesantes. Por lo tanto, en los trastornos de esta vida mundanal, la supuesta vida feliz de la familia se pierde en muchos aspectos, las relaciones y la cercanía en esta breve vida no resultan en verdadera lealtad ni sinceridad de corazón ni en servicio desinteresado y amor. El buen carácter disminuye en forma proporcional y hasta se pierde. Mientras que si la fe en el Más Allá entra en ese hogar, lo ilumina por completo y sus miembros sienten respeto sincero, amor y compasión por los demás, son leales y no tienen en cuenta las faltas de los otros, no en la medida de sus relaciones, cercanía, amabilidad y amor en esta breve vida, sino de su continuación en el reino del Más Allá, en felicidad eterna y en consecuencia su buen carácter
