aire en esta manera –así que sólo puede ser el Poseedor de la Existencia Necesaria, el Todopoderoso y Omnisciente, el Señor dotado con Gloria y Generosidad.” Ésta es la conclusión a la que llega nuestro viajero.
Entonces él mira la lluvia y ve que adentro contiene ventajas tan numerosas como las gotas de lluvia, manifestaciones divinas tan múltiples como las partículas de lluvia y casos de sabiduría tan abundantes como sus átomos. Aquellas gotas dulces, delicadas y benditas son además creadas con tal belleza y ordenadas de forma tal que en particular la lluvia hace pasar el verano, es enviada y hecha caer con tal equilibrio y regularidad que ni siquiera los vientos tempestuosos, que causan que los objetos grandes choquen, pueden destruir su equilibrio y orden; las gotas no chocan unas con otras ni surgen de tal manera para convertirse en masas dañinas de agua. El agua, formada de dos elementos simples como hidrógeno y oxígeno, es empleada en cientos de miles de otras tareas sabias, resueltas y de artes, en particular en seres animados; aunque ella sea inanimada e inconsciente. La lluvia que es entonces la gran encarnación de la Misericordia Divina sólo puede ser fabricada en la tesorería invisible de la misericordia del más Clemente y Misericordioso, y en su descenso expone de forma física la aleya:
﴿ وَهُوَ الَّذ۪ي يُنَزِّلُ الْغَيْثَ مِنْ بَعْدِ مَاقَنَطُوا وَيَنْشُرُ رَحْمَتَهُ ﴾
El viajero luego escucha el trueno y observa el relámpago. Entiende que esos dos maravillosos eventos en el cielo son como una demostración material de las aleyas:
﴾ وَيُسَبِّحُ الرَّعْدُ بِحَمْدِه۪ ﴿ y ﴾ يَكَادُ سَنَا بَرْقِـه۪ يَذْهَبُ بِالْاَبْصَارِ ﴿
Ellas también anuncian la llegada de la lluvia y les dan noticias alegres a quienes la necesitan.
Sí, esta declaración repentina de un sonido milagroso de la atmósfera; llenando el cielo oscuro con la luz y el fuego del relámpago; el escenario ardiente de las nubes que parecen montañas de algodón o tuberías que se revientan con el agua y la nieve –estos fenómenos y similares son como un golpe en la cabeza de la persona descuidada cuya mirada está dirigida a la tierra. Ellos le dicen:
“Levanta tu cabeza, mira los hechos milagrosos del más activo y poderoso Ser que desea darse a conocer. Del mismo modo que no eres librado a tus propios recursos, estos fenómenos y acontecimientos no pueden ser sus propios recursos. Cada uno de ellos está hecho para cumplir una tarea particular, y cada uno es empleado por el Más Sabio Quien Dispone”.
Entonces ese viajero curioso oye el gran y manifiesto testimonio de la verdad que está formada por el orden de las nubes, disposición de los vientos, el descenso de las lluvias y la administración de los acontecimientos de la atmósfera, y dice: “Creo en Allah”. Esto que se había dicho en la Segunda
