﴿ اِيَّاكَ نَعْبُدُ وَاِيَّاكَ نَسْتَع۪ينُ ﴾
Primero: Vemos con nuestros propios ojos que en el universo y especialmente sobre la faz de la tierra, dentro de la ocurrencia de una actividad y creatividad impresionante, continua y con orden, un Compasivo que administra con absoluta soberanía responde con perfecta sabiduría y favor a los ruegos de ayuda y a las súplicas hechas a través de los actos, la lengua o el estado, respondiendo a los seres vivos ilimitados. Las inteligencias sanas y el ojo de la fe ve dentro de la apariencia de esta soberanía, la respuesta de la manifestación de un Altísimo absoluto, un Objeto de adoración universal, a los miles de tipos de adoración de todos los seres, en particular los seres vivos, y la adoración voluntaria e innata de todos los grupos de la humanidad en sus miles de variantes. Todas las escrituras reveladas y todos los profetas también informan de esto.
Segundo: Como lo indica la Nun de ﴾ نَعْبُدُ ﴿ en la introducción anterior, cada una de las tres congregaciones, y todas ellas, comprometiéndose juntas en su adoración diferente, innata y voluntaria es una respuesta agradecida al Objeto de Adoración aparente y sin duda, y un testimonio ilimitado e inequívoco de la existencia del Objeto de Adoración Más Sagrado. Como lo indica la Nun de ﴾ نَسْتَع۪ينُ ﴿, las tres congregaciones mencionadas, es decir, cada grupo y cada individuo de la totalidad del universo hasta la congregaciones de las partículas de un cuerpo vivo pronuncia ruegos de ayuda y súplicas tanto con sus actos como con sus estados, dando testimonio indudable de Quien los administra con compasión y se apresura a ayudarlos, responde y acepta sus ruegos. Por ejemplo, como se dice en la Palabra Veintitrés, la aceptación de los tres tipos de súplicas de todos los seres de la tierra de una manera que es verdaderamente maravillosa y está más allá de toda expectativa, da testimonio definitivo de un Sustentador Compasivo y de Quien Responde las Oraciones. Sí, ante nuestros ojos, las súplicas de los granos y las semillas hacia su Creador a través de la lengua de la capacidad innata para volverse retoños y árboles son aceptadas. Similarmente, todos los seres vivos que buscan de alguien con la lengua de su necesidad innata, su sustento, que sus manos no pueden alcanzar, y todas sus necesidades y deseos vitales, que están más allá de su poder, dan testimonio claro de un Creador Munificente Que ante nuestros ojos acepta todas esas súplicas que ofrecen a través de la lengua de la necesidad innata, y, exactamente en el momento correcto sabiamente hace que seres extraños y sin conciencia respondan rápidamente a sus pedidos de ayuda.
Así, comparando estos dos tipos de adoración, la aceptación de las súplicas verbales de todos los grupos, especialmente la aceptación maravillosa
