mezquita enorme, con Meca y la Kaba como el mihrab. Las filas de todos los musulmanes realizando las oraciones en círculo frente al sagrado mihrab. Diciendo como yo: ﴾ اِيَّاكَ نَعْبُدُ وَاِيَّاكَ نَسْتَع۪ينُ ❀ اِهْدِنَا ﴿, cada uno suplicando en nombre de todos, y atestiguando, y afirmándolo; cada uno haciendo de todos los demás intercesores de sí mismo. Entonces, cuando pensaba: “Lo que semejante comunidad vasta afirma no podría estar equivocado y sus súplicas no se rechazarán; rechaza las dudas Satánicas”, y cuando afirmaba los beneficios evidentes de realizar las oraciones en congregación, otro velo se descubrió. Vi que el universo era una mezquita grande y todas las variedades de seres eran como si realizaran las oraciones a través de sus estados y adoraran de un modo particular a cada uno. Respondiendo con adoración extensiva a la soberanía abarcativa del Glorioso Adorado, cada grupo afirmó los testimonios y la afirmación de la unidad Divina de todos los demás. Mientras observaba que esto era así porque todos asumían posiciones que demostrando el mismo resultado, otro velo más se descubrió. Vi que tal como el universo, el gran ser humano, exclama: ﴾ اِيَّاكَ نَعْبُدُ وَاِيَّاكَ نَسْتَع۪ينُ ﴿ a través de su estado y muchas de sus partes lo declaran a través de la lengua de la capacidad y de la necesidad innata y los seres concientes lo dicen verbalmente, todos así mostrando su adoración ante la soberanía compasiva del Creador; de la misma manera, a través de los estados de sus necesidades y de la sumisión a la soberanía de su Creador, todas las partículas, las facultades y los sentidos de mi cuerpo, declararon: ﴾ اِيَّاكَ نَعْبُدُ وَاِيَّاكَ نَسْتَع۪ينُ ﴿. De esta manera, demostraron que actuaban según la voluntad y la orden Divina y que estaban a cada instante necesitados de la gracia, la misericordia y la ayuda del Creador. Y tal como cuando entré por la puerta de la “Nun” había observado con asombro el misterio sagrado de realizar las oraciones en congregación y el bello milagro de la “Nun”, así también salí por ella. Exclamé: “Elhamdü Lillah” De allí en más me acostumbré a recitar la aleya ﴾ اِيَّاكَ نَعْبُدُ وَاِيَّاكَ نَسْتَع۪ينُ ﴿ en nombre de aquellas tres congregaciones y aquellos compañeros, grandes y pequeños.
Ahora hemos completado la introducción y llegamos a nuestro tema principal y una breve indicación de la prueba aludida por
