Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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escucharan con admiración su discurso en la Mezquita de Aya Sofía; que ese hombre deba trabajar durante tres años en Emirdag y engañar sólo a cinco o diez personas, y llenar su tumba, a la que se está acercando, con oscuridad innecesaria en vez de luz? ¿Es acaso posible que deba hacer esto? ¡Satanás mismo no podría hacer que nadie lo acepte!

El Cuarto es que citan que no llevo puesto el sombrero de ala como una razón importante para mi condena. No me permitieron hablar, si no, hubiera dicho esto a quienes intentaban castigarme: Permanecí como un huésped durante tres meses en la estación de policía de Kastamonu. En ningún momento me dijeron: “¡Póngase el sombrero de ala!” Y a pesar de que en tres cortes legales no me puse ese sombrero y no me quité mi propio sombrero, no interfirieron conmigo. Y bajo ese pretexto durante veintitrés años varios tiranos irreligiosos me han infligido una pena muy angustiante y severa extraoficialmente. Y los niños, las mujeres, los pueblerinos, los oficiales en sus oficinas y quienes visten la boina no están obligados a ponerse el sombrero. Y no hay ningún beneficio físico en llevarlo. Aún así, por sus mentiras y alegatos un recluso, como yo mismo, ha pagado una pena de veinte años por no ponerse el sombrero que todos los muyytahids y los Sheiks al-Islam han prohibido. Quienes intentan castigarme nuevamente por una costumbre sin sentido relacionada a la vestimenta; y con tanta fuerza, repetición e insistencia como para encontrarme culpable por mi vestimenta – a pesar de que dicen que hay libertad personal, comparan con ellos mismos a quienes beben raki en público en Ramadán durante el día y no realizan las oraciones obligatorias, y no los molestan – por cierto después de sufrir la extinción eterna de la muerte y el confinamiento solitario perpetuo de la tumba, en el Día del Juicio Final serán cuestionados en cuanto a su error.

El Quinto: Quienes han oído esta tercera acusación y visto el juicio que hemos publicado confirmarán que bajo pretextos con tanta solidez como el ala de una mosca, intentan confiscar algunos de los tratados de Risale-i Nur, que se alude favorablemente por treinta y tres aleyas Coránicas, se aplaudió por evliyas como el Imám Ali (que Allah lo exalte) y Gawth al-A'zam (que su misterio sea santificado), está confirmado por cien mil creyentes, y, en veinte años ha ganado un rango altamente beneficioso para esta nación y este país sin causar ningún daño. Incluso, haciendo un pretexto de dos páginas sobre dos explicaciones correctas de dos aleyas, que se escribieron hace mucho tiempo y se han cubierto de indultos, fue incluso el motivo por el que Zülfikâr de cuatrocientas páginas y Los Milagros de Muhammad (Mu'cizat-i Ahmediye) fueron confiscados, que ha fortalecido y salvado la fe de cien mil personas y es extremadamente beneficioso y valioso. Y ahora, dándole el significado equivocado a una o dos palabras de mil, intentan confiscar ese tratado infinitamente útil. En cuanto a nosotros, decimos:

لِكُلِّ مُصِيبَةٍ إِنَّا لِلّٰهِ وَإِنَّا إِلَيْهِ رَاجِعُونَ ﴿ حَسْبُنَا اللّٰهُ وَنِعْمَ الْوَك۪يلُ ﴾

El Sexto: A quienes me consideran culpable de un crimen porque algunos de los estudiantes de Risale-I Nur han visto maravillosas pruebas de

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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