extraordinario por este país y es una fuente de abundancia material y refulgencia espiritual para él, y no puede, en consecuencia, considerarse responsable por nuestras faltas pequeñas y personales; no debería considerarse responsable. De lo contrario, se provocarán pérdidas tanto materiales como espirituales en este país que serán imposibles de reparar.
Si Allah lo permite, los asaltos y las maquinaciones diabólicas contra Risale-i Nur de algunos ateos hostiles hacia nosotros se frustren, porque sus estudiantes no se pueden comparar a otros, no se pueden esparcir ni ser obligados a renunciar; con la gracia de Allah, no serán derrotados. Si el Corán no les hubiera prohibido la defensa física… esos estudiantes, que están en todas partes y se han ganado el favor público, que es como la sangre de vida de esta nación, nunca se hubieran involucrado en incidentes pequeños e infructuosos como los incidentes del Sheik Said y de Menemen. Si, Allah no lo permita, fueran perseguidos al punto de que estuvieran obligados y que Risale-i Nur fuera atacado, los ateos y disolutos que engañan al Gobierno se arrepentirían miles de veces.
En Breve: Ya que no interferimos en los mundos de los mundanales, ellos no deberían interferir en nuestro trabajo por el Más Allá ni en nuestro servicio de fe religiosa.
[Aquí estoy relatando en forma de defensa un viejo recuerdo y una anécdota placentera que no se divulgaron en la Corte de Eskishehir y no se escribieron en los registros oficiales, ni se incluyeron en mis discursos de defensa.]
Me preguntaron allí: “¿Qué piensas sobre la República?” Respondí: “Como lo demuestra mi biografía que ustedes tienen en sus manos, yo era un republicano religioso antes de que cualquiera de ustedes, con la excepción del Presidente de la Corte, hubieran nacido. Un resumen de esto: como ahora, yo estaba viviendo en ese momento en reclusión en una tumba remota. Solían traerme sopa, y yo les daba los granos de la sopa a las hormigas. Solía comer mi pan empapado en la sopa. Me preguntaron sobre ello y les dije: las naciones de la hormiga y de la abeja son republicanas. Les doy los granos de la sopa a las hormigas por respeto a su republicanismo”.
Luego me dijeron: “Están oponiéndose a las generaciones rectas del Islam”. Les dije en respuesta: “Los Cuatro Califas Bien Guiados fueron a la vez Califas y Presidentes de la República. Abu Bakr el Veraz (que Allah esté complacido con él), los Diez Paraísos Prometidos, y los Compañeros del Profeta fueron como presidentes de la república, pero no como un nombre y un título vacío, eran las cabezas de la república religiosa que portaron el significado de la verdadera justicia y libertad según la Sharía”.
¡Sr. Fiscal y Miembros de la Corte! Me están acusando de sostener una idea opuesta a la que he sostenido durante cincuenta años. Si ustedes me preguntan sobre la república secular, lo que yo entiendo por ello es que ‘secular’ (laico) significa ser imparcial; es decir, un gobierno que, según los principios de libertad de conciencia, no interfiere con los religiosos y piadosos, al igual que no interfiere con los irreligiosos y disolutos. Me retiré de la vida política y social hace veinticinco años, y qué forma ha tomado el Gobierno de
