todas las glorificaciones que ha recitado delante de los Nombres Divinos de acuerdo con su creación y todas las páginas de sus obras, se publicarán la siguiente resurrección de la primavera, se entrega a la mano de la sabiduría del glorioso Preservador y recita el nombre هُوََ الْآخِرُ delante de todo el universo en innumerables lenguas.
La faz evidente del árbol es por la apertura de trescientas mil clases universales de flores, que demuestran trescientos mil ejemplos y signos de la resurrección de los muertos y su despliegue de numerosas mesas de misericordias, providencias, compasión, generosidad y sus banquetes para todos los seres vivos; su recitación del nombre de ‘Él es هُوَ الظَّاهِرُ con tantas lenguas como cantidad de flores y frutos y su ofrecimiento de alabanzas y elogios muestran tan claramente como la luz del día, la verdad de ﴾ وَاِذَا الصُّحُفُ نُشِرَتْ ﴿.
La cara interna de este majestuoso árbol es un caldero y una mesa de trabajo que funcionan con precisión de manera ordenada con incalculables cantidades de máquinas regulares y fábricas precisamente equilibradas, que cocina miles de libras de comida de una onza y la ofrece a los que sufren hambre; trabajan con tal precisión y equilibrio que no da oportunidad para la interferencia. Como algunos ángeles que glorifican a Allah en miles de lenguas, con la faz interior de la tierra, se proclama el nombre de هُوَ الْبَاطِنُ en cientos de miles de formas y lo demuestra.
Así como al respecto de su vida anual, la tierra es un árbol y hace de la preservación Divina dentro de esos cuatro Nombres, una llave para la puerta de la resurrección, por lo que respecta a su vida mundanal, de nuevo es un árbol bien ordenado, cuyos frutos son enviados al mercado de Más Allá. Es un lugar de manifestación de esos cuatro nombres, un amplio espejo y la ruta que lleva al Más Allá es tan larga, que nuestras mentes son incapaces de comprender y describirla, solamente podemos decir lo siguiente:
Así como las agujas de un reloj semanal, que cuenta los segundos, minutos, horas y días, se parecen entre sí y se demuestran unos a otros, y uno que ve que el movimiento del segundero está obligado a la aprobación del movimiento de las otras; del mismo modo los días cuentan los segundos de este mundo, en el enorme reloj del Glorioso Creador de los cielos y la tierra, y los años que cuentan sus minutos y los siglos que muestran sus horas y las eras que dan a conocer sus días, todos se parecen y se demuestran unos a otros. Así también el nombre de el Protector y aquellos de
هُوَ الْاَوَّلُ وَالْآخِرُ وَالظَّاهِرُ وَالْبَاطِنُ Él es el Primero, el Último, el Manifiesto y el Oculto nos informan a través de innumerables signos que son
