necesidades, sin ningún esfuerzo por su parte, como la provisión y sustento están hechos para precipitarse hacia el árbol.
Si hubiera un ojo capaz de atestiguar y entender la superficie entera de la tierra a la vez, a fin de percibir las bellezas de los Nombres del Clemente y Proveedor y el testigo que ellos sostienen para la unidad Divina, vería que la dulce belleza está contenida en la manifestación sensible y solícita del Proveedor Clemente Que envía a las caravanas de animales al final del invierno, cuando su provisión está a punto de ser agotada, una comida muy deliciosa, abundante y variada, y las bendiciones, sacadas exclusivamente de Su tesorería invisible de piedad, como el socorro de la bendición invisible y Divina, colocado en manos de las plantas, las copas de los árboles y el pecho de las madres. El poseedor de aquel ojo que todo lo ve se daría cuenta de lo siguiente:
La fabricación de una sola manzana, la donación generosa de ella a un ser humano como sustento verdadero y provisión, puede ser llevada a cabo sólo por un Ser Que hace que las temporadas, las noches y los días roten, Quién hace que el planeta gire como un buque de carga, y así trae las frutas de la temporada al alcance de aquellos invitados necesitados de la tierra quienes permanecen esperando. Como el sello de su naturaleza, el sello de la sabiduría, la impresión del Eterno Alabado, el sello de misericordia que debe ser encontrado en la superficie de la manzana, debe ser encontrado también en todas las manzanas y demás frutas, plantas y animales. De ahí que el Maestro verdadero y Hacedor de la manzana sea necesariamente un Soberano Glorioso, el Creador Bello de todos los habitantes del mundo, quienes son las parejas, los congéneres y los hermanos de la manzana; de la tierra enorme que es el jardín de la manzana; del árbol del cosmos que es su fábrica; de las temporadas que son su taller; y de la primavera y verano que son su lugar de maduración.
En otras palabras, cada fruta es un sello de unidad que da a conocer al Escritor y Hacedor de la tierra, su árbol, y del libro del universo, su jardín; esto demuestra Su unidad, y muestra al número de frutas, el sello adjunto al decreto de la unidad.
Ya que Risale-i el Nur es una manifestación de los Nombres Misericordioso y Sabio, y numerosos destellos y misterios de la verdad de la Misericordia se han expuesto y probado en muchas partes de Risale-i Nur, dejamos la discusión adicional del tema a esas partes y nos contentamos con esta breve indicación, de la gran tesorería, debido a las circunstancias desfavorables que sufrimos ahora.
Nuestro viajero ahora dice: “¡Alabado sea Allah! He visto y he oído Verdades de Treinta y Tres árboles que atestiguan la existencia necesaria y unidad del Creador y Soberano que yo buscaba en todas partes e investigaba después. Cada una de las verdades es brillante como el sol y no deja ninguna oscuridad. Es tan fuerte y firme como una montaña. Cada una de ellas, con sus verificaciones, apoya al testigo decisivo de Su existencia, y con su entendimiento demuestra Su unidad en forma de manifestación. Demostrando
